CAPÍTULO 3
Llueve. Llueve y
hace un viento racheado. Sobre el asfalto la grasa se mezcla con el agua y
produce asquerosos arcoíris de materia pegajosa que corren junto al adoquinado.
Los descargadores del Mercado de Legazpi se lamentan de la desapacible
climatología de la mañana y de los salarios inmovilizados, pero siguen cargando
sobre sus anchas espaldas las pesadas cajas llenas de hortalizas. ALMERÍA
“FRUTAS RODRÍGUEZ”, recorre en letras romanas de un amarillo chillón por toda
la caja azul cobalto del camión. En el cercano río las islas de limo y
deshechos se van inundando y las basuras flotantes aceleran su velocidad
impulsadas por el agua.
-
Hablábamos sobre su hermana de usted, ¿creo?
-
Mire, ella ya estaba en relaciones con Julio, su
actual esposo, y yo no tenía ninguna intención por el momento de prendarme de
nadie, estaba demasiado atareado con convencer a mis padres para que me dejaran
abandonar la carrera de Derecho para dedicarme por completo a la fotografía.
Ahora cuando tengo que ayudar a que se redacte alguna ley echo de menos lo que
podía haber aprendido en la Facultad, pero no me arrepiento de haber seguido mi
camino.
“La cena había sido muy tensa y
fue un alivio para ellos que les consintieran encerrarse en la habitación de
Julián a escuchar música.
-¡Es una lástima que los viejos
se hayan apoderado del salón!, aquí sólo dispongo del radiocasette y de unas
pocas cintas –se lamentaba Julián.
-Cualquier cosa es preferible a soportar
sus monsergas, están como locos con el asesinato del Almirante Carrero –dijo
Julio-, aquí por lo menos tendremos paz y tranquilidad –y se dejó caer sobre la
cama de su amigo. Era Julio un muchachote moreno y de complexión atlética.
-
Tienen mucha razón en estar así, ¡ha sido un asesinato innoble! -dijo su
hermana, Rocío, algo más joven que él, y también morena y con rasgos morunos
similares a los suyos, pero sus ojos eran verdes y rasgados, en contraste con
los oscuros y redondos de Julio.
- Y, ¿tú qué sabes, mocosa?
- Sé qué madre se pasó toda la
otra noche llorando, y padre colgado del teléfono y dándose paseos por el salón
como un león enjaulado…
- Sin embargo mi padre nos dijo
que es mucho mejor para todos, que sin querer los terroristas nos han hecho un
gran favor -dijo Miriam.
- Claro que es mejor, ¡sino toda
la vida iban a seguir gobernando los militares! -exclamó Julián.
- Es que él está con el Conde y
la restauración de la Monarquía, pero para el nuestro…
- Ellos son uña y carne, lo que
sea bueno para el uno por fuerza a de serlo para el otro.
- Aquí en la ciudad estáis tenéis
los cuarteles y estáis bien protegidos, sin embargo allá en el campo sólo
tenemos unos pocos guardia civiles para guardar las haciendas, y si los
campesinos se pusieran levantiscos y armaran revueltas no sé que iba a pasar
con nosotros… -se alarmaba Rocío.
- Deja ya de pensar en supuestas
catástrofes, chiquilla, y tú, hermanito, ¿vas a poner música de una vez?
-cambió el tercio Miriam.
- Hablando de revoluciones, por
aquí tengo una cinta de Lluis Llach -la colocó en el radiocasette y apretó el
botón del play.
- ¿Quién es ese?
- Un catalán muy enrollao -le
aclaró Julian-, escucha...
- Pues no vamos a entender nada
-apuntó Rocío-, pensaba que los madrileños les teníais aversión a los
“polacos”.
- Eso es un tópico, más bien proviene
de la rivalidad deportiva entre el Barça y el Real… hay para todas las
opiniones.
Siset,
que no veus l’estaca
Om
estem tots lligats?
- No trivialices sobre cuestiones
tan importantes, querido amigo, siempre han sido separatistas. ¿No os habréis
cambiado de camisa? Nosotros seguimos leales a la Falange y el Movimiento
Nacional.
Si
no podem desfer-nos-em
Mai
no podren caminar!
- Lo que todos pretendemos es
permanecer formando parte de la clase dirigente, pero hay que saber adaptarse a
los cambios que traen los nuevos tiempos para ello -le respondió Julián-.
Seguro que en los proyectos que os enseñan en vuestra Escuela se emplea el
hacer y el cristal y no el adobe.
- Todavía no hacemos proyectos,
sólo estudiamos mucha matemática y hacemo dibujo con carbonziyo -aunque Julio
siempre solía emplear una correcta pronunciación castellana en ocasiones sus
orígenes andaluces se hacían patentes en su lenguaje.
- En el próximo curso seguro que
los tendrás que hacer y emplear los materiales que están ahora en uso.
- Sí que emplearé esos materiales
actuales, pero siempre dentro de una eztética clázica.
- De eso se trata: de mantener lo
imprescindible y de cambiar en lo accesorio. Cualquier día los yanquis se
hartarán de mantener a un régimen autoritario y dejarán de darnos crédito, y
nos veremos condenados a llevar una existencia tercermundista como después de
la guerra.
Si
jo l’estiro fort per aquí
I tu l’estires fort per allá,
- No los necesitamos para nada, y ellos sí necesitan
las bases militares que les prestamos. Con el Caudillo conseguiremos que
renazca el Imperio -aseguró Rocío con la contundencia de quien tiene bien
aprendida una lección que le fueron enseñando desde la infancia.
Segur que tomba, tomba,
tomba;
Ben corcada deu ser ja.
- Esa era una buena propaganda
hace cuarenta años, pero hoy no se la cree ya nadie, ni los más adictos al
régimen -la rebatió Miriam-. Y los grises son cada vez más bestias, el otro día
nos desalojaron de las aulas a estacazos sin dar ninguna explicación, casi me
dan a mi por intentar ayudar a levantarse un compañero de clase que tropezó y
se cayó.
Ben
cert, sé que està podrida
Però
és que, Siset, pesa tant!
- Eso te pasa por juntarte con
malas compañías, como vuestro amigo el músico -aprovechó Julio la oportunidad
para atacar a su rival en cortejos.
- ¿Qué tienes en contra de Fernando? -le preguntó Julián, sorprendido y
ofendido por la salida fuera de contexto de su amigo.
- Es demasiado teatral, se cre’l
ombligo del mundo y siempre intenta apabullar a los demás sacando una retahíla
de referencias modernistas.
- Lo que te pasa es que no has
llegado a conocerle bien y que no eres capaz de apreciar su culto refinamiento.
Es un chico encantador y está en vías de convertirse en un genio -defendió
Miriam al músico.
- En cualquier caso esta canción,
de la que no entiendo la letra, me produce dentera. Por favor, Julián, pon algo
más alegre -pidió Rocío.
- No dispongo en estos momentos
de ninguna casette con sevillanas -bromeó él con malicia.
- Bien bonitas que son, pero los
castellanos os hacéis una falsa idea de la riqueza de nuestro folclore, ¡ahí
está Turina, Falla y Albéniz!
- Este último es tan catalán como
el que canta -apuntó Miriam con suficiencia.
- Tú siempre tan enciclopédica
-respondió la otra, ofuscada.
- ¡Haya paz!, que por hoy ya
hemos tenido bastante escuchando refunfuñar a los viejos, ya cambio de cinta -y
se apresuró Julián en poner una de Georges Moustaki-. No tienes por qué
enfadarte, Rocío, nosotros te apreciamos mucho.
- ¿Pasaréis todas las vacaciones
en la finca? -preguntó ella ilusionada.
- Sólo unos días -se apresuró a
contestar Miriam-, aprovechando que no estarán los padres tenemos proyectado
organizar una gran fiesta para el Fin de Año, ¿verdad, Julián?
- No sé, no sé…
- Si ya lo habíamos decidido.
- No me gustaría ponerme a mal
con padre cuando le tengo casi convencido de que me consienta abandonar la
carrera para dedicarme por entero a la fotografía.
- No seas insensato, amigo, y
sigue los estudios, en el mundo empresarial lo único que tienen valor son los
títulos -afirmó Julio.
- Pues sí que los llevas tú muy
bien para dar consejos, el curso pasado sólo aprobaste una asignatura -le
recriminó Miriam, con ironía.
- Es que m’ apabulló to’l lio que
hay en la universidad. Era todo demasiado novedoso y los profesores, en vez de
ayudar, van a cargarse a cuantos más alumnos mejor para dejar
despejadas las aulas para los cursos siguientes. Y en cuanto a los otros
alumnos más que compañeros parecen rivales que en cuanto que pueden te ponen la
zancadilla…
- En una sociedad competitiva debe
formar parte del proceso educativo, cuando terminéis la carrera seréis rivales
empresariales -le sonrió Julián.
- Pero hasta entonces podría
haber un armisticio entre colegas… Lo cierto es que también se van formando
círculos de afinidad, y ya tengo varios amigos que nos intercambiamos los
apuntes y nos ayudamos. Este curso va todo mucho mejor y he sacado buenas notas
en los trimestrales…
- Así que tendrás a tus padres
contentos… Si ellos regresaran con nosotros no habría ningún problema en que organizáramos
la fiesta -pensó Miriam en voz alta.
- ¡Cuánto me gustaría!, seguro
que conocéis amigos encantadores y que me los presentaréis -se apasiono Rocío.
- ¡Calla, chiquilla! Estoy hasta’quí
de la ciudad. Voy a aprovechar to los días que pueda para cashá por la finca.
Cashá, cashá, cashá…
- No seas egoísta, Julio -se
dispuso a camelarle Miriam acurrucándose a su lado-, a tu hermana le sentará
muy bien salir por unos días del aislamiento del pueblo y hacer amistades por
aquí, ya está hecha una mujercita y debe divisar nuevos horizontes, sino
acabará por ingresar en un convento de monjas.
- No sé, no sé… Ella es muy sensilla
y hay muchas tentaciones por la ciudá, demasiadas. Y lo digo por experiencia…”
-
La novelista representa a Julio muy alejada de la sensibilidad de su hermana,
es, en ocasiones, zafio y machista.
- Thérèse escribe sin saber de lo
que habla, ¿un estudiante de Arquitectura zafio? ¡Qué extravagancia!

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