miércoles, 1 de mayo de 2013

Entrevista Tercera - Capítulo 13



CAPÍTULO 13

         Lo mismo sirve para un roto que para un descosido. En ocasiones acoge los “Seis Días Ciclistas”, en otras una asamblea de “Padres Católicos”, y es hasta capaz de asimilar el “Circo de Moscú” en su seno. Porque es amplio y tiene buenas tragaderas, su único defecto es tener una acústica deplorable… y también se utiliza para conciertos. Miles Davis se pasea por el escenario como si la cosa no fuera con él, y, de improviso, se lleva la embocadura de la trompeta a los labios y sopla, y todo estalla en luces, sangre y felicidad.  Los heridos por el restallido se retuercen de angustia y se van recobrando poco a poco mientras él prosigue su interminable paseo. Con ansia y temor aguarda el próximo alarido del metal, mientras Miles, ausente, camina por el escenario…


         El pabellón estaba lleno a rebosar. Cuando llegamos ya hacía bastante rato que había comenzado el festejo. Sobre el escenario adornado con banderas rojas, blancas y verdes, actuaba un ruidoso grupo de música pop y el público, en su mayoría jóvenes, saltaban y gritaban y bailaban con un ritmo endiablado. Se respiraba un ambiente jocoso y distendido, más que un festival destinado a recaudar fondos para una campaña parecía la celebración de un triunfo. A pesar de la multitud no nos resultó difícil encontrar a los santiaguinos.
      - Después de tantos años sin veros es natural que os resistáis a separaros -bromeó Pedro, que llevaba colgada del cuello una hucha adornada con la bandera chilena y un letrero que decía: “Solidaridad con la Resistencia”.
       - Tenemos tanto de lo que conversar. Anda, Gloria, échale unas monedas en la alcancía a mi conciencia para que no se muestre demasiado acusadora -bromeó a su vez Pepe-, los del cono sur a veces hacen guerritas entre ellos pero se comportan como comadres con sus amigos.
     - Ya le haré una cumplida relación de tus hazañas a Charo cuando vuelva -siguió Claudina la broma.
        - No creo que vuelva, se habrá aficionado de nuevo al mate y al tango y ya no querrá saber nada de los que nos quedamos en esta orilla del charco -dijo Pepe.
        - Eso sería darte en todo el gusto, perillán, que te dejara las alas libres para volar a tus anchas -dijo Claudina-. Pero, ¿tu amiga va a apoyar de una vez a la resistencia o no? Pon el bote más cerca, Pedro, que a lo mejor no le llega la mano.
         - No es necesario -dije mientras buscaba algunas monedas sueltas dentro del bolso.
        - No le hagas caso, luego se lo gastan ellos en vino y a los luchadores no les llega ni un chavo.
        - El vino o los refrescos te toca pagarlos a ti que para eso nos has tenido esclavos en el tugurio todo el día -afirmó Claudina.
       - Puestos a pedir elegiría cerveza, que aunque fuera puede que esté helando aquí se suda -propuso Pedro.
      - Vuestlo humilde selvidol os tlaerá las celvezas más flescas que encuentle -remedó Pepe el habla de un chino tópico cruzando sus brazos sobre el pecho e inclinando la cabeza, luego se alejó y me dejó a solas con la pareja. Por la mañana, cuando me los presentó no tuve tiempo ni ánimos para fijarme bien en ellos. Ahora me chocaban la obesidad de la mujer y que él tenía la mayor parte de los dientes podridos. No, en verdad no eran bellos, pero tenían una simpatía arrolladora.

         - No habrás hecho oídos a nuestras bromas -dijo Claudina-, siempre estamos así, de chanzas, es un forma como otra cualquiera de manifestar el cariño que nos tenemos. Es un buen muchacho Fonso, y una vergüenza para este país que un talento como el suyo se desperdicie en una actividad que puede realizar cualquier patán. Como Licenciado que es podría ejercer en la enseñanza, cuando al fin caiga el cabrón de Pinochet nos lo raptaremos y será profesor en la universidad de Santiago. Está hecho de la misma madera que Allende.
        - Sí, también es idealista en demasía -dije, y me peso haberlo pronunciado cuando me oí.
     - ¿Qué sería del mundo sin idealistas? -preguntó Pedro-. ¿Quién sería capaz de soportar todas las miserias y sevicias de la existencia? Allende dio a nuestro pueblo lo mejor que un ser humano puede dar a sus semejantes: la capacidad de soñar.
    - No he sabido expresarme -admití confusa-. Es posible que yo sea demasiado pragmática pero siempre que he intentado comportarme de una manera más desprendida he recibido palos a cambio de flores, y me temó que cualquiera que pretenda comportarse como un idealista pagará el precio de sus ensoñaciones con cicatrices sobre sus carnes.
       - Pero la belleza y la felicidad siempre estarán del lado de las flores y no de la parte que da los estacazos y las puñalada traperas -afirmó Claudina exaltada-. Aunque no deja de ser una cuestión de elección personal el aceptar una opción u otra.
          - Claro, pero… ¿Gloria? -preguntó Pedro.
          - Sí, Gloria -contesté.
         - Gloria lleva su parte de razón, si nosotros hubiéramos tenido los pies puestos en el suelo a estas horas estaríamos en Santiago y no aquí, estoy de acuerdo en que es muy bello soñar, pero cuando se pierde el sentido de la realidad en un momento dado el sueño acaba por convertirse en una pesadilla.
         - No me arrepiento de haber participado en aquel sueño, y conservo la esperanza de volver a soñar despierta algún día. Hay ocasiones en que llevo muy mal esto del exilio y me acuerdo mucho de las playas de Valparaíso, pero en otras, y en particular esta noche siento como flotan en el ambiente vibraciones similares a aquellas que sentía en los tiempos del Popular, esta hermosa tierra que con tanto afecto nos ha acogido se merece lo mejor.
         - Cierto, estos bravos muchachos se merecen ganar el Referéndum -aseguró Pedro.
        - Pero no lo ganaremos -vaticinó Pepe, que regresaba a nuestro lado con una ristra de botes de cerveza patinados por el vapor condensado al contacto con su frialdad-, y no pretendo ser un aguafiestas sino un cervezafiestas: ¡Tomad, están heladas!

        En el escenario, cesada la música, peroraba ahora un conocido intelectual y el público coreaba la consigna: “¡El Referéndum lo vamos a ganar!”.
          - ¿Oyes, Fonso?, todos están entusiasmados -dijo Claudina.
         - ¡Ojalá tengan razón! -exclamó él-, pero en este país parece ser una tradición que cada vez que los intelectuales se ponen a defender una causa acabemos por perderla todos, diríase que tienen la extraña habilidad de gafar cuanto pretenden resguardar.
      - Ésta presente puede ser una magnífica oportunidad para que la excepción confirmase la regla -apuntó Pedro.
       Sentía un gran calor dentro de mí. Aquella ilusión que se desbordaba por las gargantas me arrastraba a participar en la euforia general y también me opuse  a la opinión de Pepe.
         - No seas tan pesimista, somos muchos los que todavía no tenemos decido en forma definitiva nuestro voto -y me puse a aplaudir al orador que ya abandonaba la tribuna mientras arreciaban los gritos.
         - Me dan pánico los triunfalismos prematuros, acarrean terribles depresiones y la desilusión provoca la paralización de todas las actividades. Lo digo porque es una triste experiencia que me ha tocado vivir. La lucha social es un combate de duración ilimitada y no se puede poner toda la fuerza en una única batalla… Pero será mejor que deje ese tema para mejor ocasión y durante esta noche participe de vuestra alegría.


         Una banda de música regional gallega había ocupado el escenario y concertaba sus instrumentos.
         - Así me gusta que hables, éste es nuestro auténtico Fonso y no el enterrador de ilusiones al que juega algunas veces -dijo Pedro palmeándole la espalda.
       - ¿Has bailado alguna vez una muñeira? -me preguntó Claudina, y sin dejarme contestar continuó: - ¡Pues ya va siendo hora de que la bailes! -y se puso en movimiento al tiempo que las gaitas comenzaban a tañer los primeros acordes. Los demás no tuvimos más remedio que acompañarla y seguir el frenético ritmo que imprimían los instrumentistas celtas.
         - ¡Siempre había pensado que al otro lado del charco no estabais por lo gallego! -gritó Pepe sobre la barahúnda.
           - ¡La música no conoce fronteras! -le contestó Claudina.

         Fatigados y con los pies destrozados buscamos un lugar donde acomodarnos en las gradas aprovechando una pausa de la de los músicos, y Pedro marchó en busca de otras cervezas.
         Cuando logré recobrar el aliento pregunté a Claudina:
         - ¿Es cierto que tú descubriste el cadáver de Nando?
         - ¡Uhy!, no me salgas ahora por peteneras que es un tiento muy distinto a estos sones -y miró inquisitivamente a Pepe.
        - Está haciendo un trabajo para una revista en la que está empleada y su pregunta no lleva una doble intención, es por lo de la novela…
       - Pero reconocerás que la pregunta queda un poco fuera de lugar, ¿no? Lleváis una velada de lo más fúnebre.
       - No es sólo por el trabajo, hay ciertas cuestiones que me ha contado Pepe que me intrigan personalmente.
         - Querrás decir Fonso -corrigió Claudina.
       -Ya sabes que mi nombre completo es José Alfonso, y lo mismo que ahora me conocéis por Fonso en mi adolescencia me llamaban Pepe. Lo curioso es que en cualquier ocasión mis conocidos utilicen siempre un derivado familiar y no cualquiera de los legales.
      - Será que todos intuimos que no te van demasiado las legalidades -apunté-, pero el nombre es lo de menos.
    - Tienes razón, tanto da un nombre que otro, lo importante es que nos sepamos identificar con nosotros mismos y ser capaces de llevar una vida acorde con nuestros pensamientos. Mira, hermana, lo mejor que se puede hacer con los muertos es dejarlos descansar en paz. Nando nos ayudó mucho cuando llegamos aquí, fue la primera persona en brindarnos su amistad, y por él conocimos a Fonso, nuestro socio y mejor colega. No era una persona simpática sino más bien retraído y algo huraño, pero sabía echar una mano a la gente cuando hacía falta y, si era necesario, hasta las dos. Ustedes, los periodistas, son como los buitres, de continuo buscando carroña, y no quiero ofenderte, porque no tengo nada personal contra ti y eres una buena amiga de Fonso. Si mis palabreas sirvieran para tenerlo de nuevo entre nosotros no dudes que estaría horas platicando sobre el tema, pero eso es imposible y remover un osario no tiene ningún sentido.
         - Pudo haber un asesinato de por medio - insistí.
         - ¿Sabes cuántos miles de personas han desaparecido en Chile? -preguntó ella-. ¿De qué servirá ajusticiar algún día a sus asesinos?, ¿resucitarán gracias a ello nuestros seres queridos? No es la sed de venganza lo que alimenta nuestras ilusiones sino la esperanza de conseguir una Patria Libre donde todos podamos vivir en armonía y disfrutando del trabajo y del ocio. ¿Sabes lo que te digo?, que si quieres emplear tu tiempo y tus conocimientos en algo útil debería escribir sobre lo que estás viendo aquí y pedir a tus lectores su colaboración por la paz.
      - Por desgracia aunque ella quisiera no podría -intervino Pepe-, los jerarcas de su revista no se lo dejarían publicar.
     - ¡Cervezas frescas! -gritó Pedro, que regresaba con las manos llenas de botes-. ¿Sobre qué platicabais?
      - Gloria está elaborando un trabajo sobre la novela de Thérèse y deseaba conocer más detalles sobre la muerte de Nando -explicó Fonso.
        - Tú sabes tanto o más que nosotros sobre el particular.
       - Sí, y ya se lo he contado todo según mi propia visión sobre el tema, pero ella quería contrastar pareceres con vosotros porque le parecía demasiado increíble la versión que yo le he dado.
      - Como es natural y siendo tu amiga no le habrás dado la versión oficial sino la que puede causar problemas, no a nosotros, por supuesto, me refería a los hermanos.
       - En cualquier caso os prometo que no escribiré nada sobre el particular y daré por buena la versión de la novela de Thérèse.
     - Eso como tu prefieras, pero vamos a dejarnos de chacharas que nos estamos perdiendo esta dulce música -sugirió Pedro.
        La banda estaba tocando una preciosa balada céltica con tanto sentimiento que ponía la carne de gallina, y muchas personas habían encendido cerillas y mecheros produciendo en el ambiente una sensación fantasmagórica y alucinatoria, como de bosque encantado, pues las luces del local se habían apagado y sólo se percibían llamas que se balanceaban como tranquilas olas de fuego. Nosotros imitamos a los demás y también encendimos luminarias.

       Con esta balada terminaba la actuación de aquel grupo y cuando desapareció del escenario subió a la tribuna de oradores un general alemán retirado que había pertenecido al mando integrado de la Alianza y que echaba pestes sobre ella y sus componentes. Arreciaron los gritos en contra de la organización militar y de sus destructivos arsenales. Tras del discurso del germano hubo una pausa en tanto que la siguiente banda preparaba la megafonía acorde con sus instrumentos. Se trataba del grupo que lideraba Rosendo que con su rock urbano y suburbial pondrían broche a la fiesta.
       - En estos dos elementos tenemos un perfecto y extraño ejemplo de unas personas que aciertan a la primera en encontrar la pareja idónea, se conocieron cuando eran unos chiquillos y ahí los tienes más enamorados que el primer día -dijo Pepe refiriéndose a sus amigos y regresando al último tema del que habíamos hablado en el restorán.
     - No le hagas demasiado caso, en realidad nos odiamos fraternalmente, ahora Pedro hasta ronca por la noche.
       - Y, ¿qué decir de la barriga que te has echado en estos últimos años?, antes te podía abarcar la cintura con una mano.
         - ¿Es cierto que siempre habéis estado juntos? -pregunté incrédula.
       - Éramos unos mocosos cuando ya jugábamos juntos en un barrio de chabolas de los alrededores de Santiago, podría decirse que fue la miseria quien nos juntó -explicó Claudina.
       - Después fuimos a la misma escuela -continuó él- y hacíamos las mismas travesuras entre las montañas de escombros y basura hasta que tuvimos la edad suficiente para trabajar. Encontramos empleo en una fábrica y por las noches continuamos nuestra instrucción asistiendo a un aula nocturna.
       - El profesor era un viejo maestro socialista, porque todos no son iguales, también los hay que mantienen sus principios, se llamaba don Cosme y era un pedazo de pan.
      - Cuando decidimos vivir juntos los compañeros nos ayudaron a levantar nuestra propia chabola, y aunque el dinero nunca sobraba íbamos tirando. Cuando lo del Frente Popular pensamos que nuestra suerte iba por fin a cambiar, y de hecho durante el corto periodo que duró logramos mejoras increíbles, pero todo se fue al carajo y como estábamos comprometidos hasta el cuello tuvimos que salir por pies.
       - Y nunca mejor dicho porque cruzamos los Andes caminando por senderos nevados. Continuamos hasta Buenos Aires y allí embarcamos para acá.
      - Mas aún en los más difíciles momentos siempre tuvimos la suerte de permanecer juntos y esperamos poder retornar un día a nuestra tierra cuando “más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.
       Escuchando el relato de sus andanzas no pude impedir que mis ojos se inundaran de lágrimas y saqué mi pañuelo del bolso para sonarme.
      Todas las luces del pabellón estaban de nuevo encendidas y temí que se notara mi emoción, pero los tres amigos se habían puesto a comentar algunas cuestiones referentes al festejo y no se fijaron en mí.
         - ¡Mamá! -gritó una inconfundible voz a mis espaldas.

lunes, 29 de abril de 2013

Entrevista Tercera - Capítulo 12



CAPÍTULO 12

         Todo gira y gira, las luces se encienden y se apagan sin cesar, y de todo este movimiento y gasto de energía no se obtiene provecho alguno. La ciudad es un gigantesco parque de atracciones que devora y devora sin dar nada a cambio, pero todos se divierten y se excitan, y se imaginan vivir grandes aventuras. Y consumen y se consumen. Todo gira y gira con una velocidad vertiginosa, las luces parpadean sin cesar, y cuando logras descender del aparato la cabeza te da vueltas y los pies apenas son capaces de mantenerte en pie, y sientes una gran náusea. Consumes y te consumen.


          El camarero volvió a acercarse para preguntarnos por el postre que deseábamos degustar y entabló conversación con Pepe.
         - Supongo que esta noche irás al festival -le dijo Paco.
         - ¿Es hoy el festival?
         - Siempre estás en las nubes, eres uno de los organizadores y no sabes ni cuando se celebra -y el hombre se alejó en busca de los postres.
         - Es un festival que organizamos con el fin de recaudar fondos con que financiar la campaña del Referéndum. Actuarán gente importante y seguro que es muy divertido, podrías venir, sin duda lo pasarías bien.
        - No, gracias, no me apetecen ese tipo de actos, están muy politizados y siempre hay demasiado barullo.
         - No tengas cuidado, no se trata de una cuestión política sino ética. Durante algunos años he estado apartado por completo de la lucha social precisamente por  esa razón, porque se había politizado y a causa de ello se consideraban más importantes los formalismos que el fondo de la cuestión. Lo que interesaba era que llegada la hora de las elecciones se recolectaran el mayor número de votos posible y para nada el que se comprometieran a cumplir con un programa electoral. Todo el mundo, excepto los pocos que han logrado medrar gracias a ella, hemos acabado bastante asqueados de la política. Pero este tema concreto es una cuestión muy diferente, apoyar la estrategia de bloques militares es colaborar en que se mantenga y perpetúe el equilibrio del terror.
         - Los que proponen el “Sí” explican justamente lo contrario, que estar dentro de la Alianza servirá para afianzar la paz y la distensión entre el este y el oeste.
         Paco nos trajo los postres.
         - ¿Quieres café? -me preguntó Pepe.
         - Sí, cortado y sin azúcar, por favor.
       - El mío que sea sólo, y haz el favor de traer también un par de chupitos de ese aguardiente de madroños que es especialidad de la casa.
        - Me había prometido a mí misma no catar el alcohol en todo el día y ya he tomado mucho vino con la comida, ayer privé en demasía.
        - Un dedal de aguardiente no creo que le haga daño y está exquisito -me animó Paco-. Invita la casa y sería una lástima que no lo probara porque un licor así no se encuentra en cualquier parte, en cualquier caso traeré la frasca y dos copitas y como mejor lo vea -y se alejó a preparar los cafés.  
         - Este flan está delicioso, bien se nota que no es de sobre.
         - Aquí todos los alimentos que se sirven son naturales -dijo Paco que regresaba con los cafés y las copas-, lo nuestro no es un negocio sino un servicio social -y se fue a atender a otros clientes.

         - Me parece que hemos llegado al punto fundamental de la cuestión -regresé al tema sobre el que conversábamos-, los norteamericanos nunca consentirían que pudiera darse esa dinámica y harían todo lo posible y lo imposible por desestabilizar la situación dentro de nuestro país hasta conseguir que se implantara un régimen político favorable a sus deseos. El gobierno actual se ha dado cuenta de esa realidad incuestionable y por eso ha cambiado de opinión sobre el tema.
         - No se puede estar siempre viviendo con el fantasma de un posible golpe de estado rondando sobre nuestras cabezas, en estos momentos las posibilidades de que triunfara una algarada de ese tipo son remotas. Más bien lo veo como una disculpa para meterle el miedo en el cuerpo al personal con la intención de que varíe el sentido de su voto. Pero el Pueblo es soberano y dirá la última palabra.
     - En efecto es soberano, pero también es muy consciente y responsable de los problemas que podría acarrearle una actitud bravía. Se han tenido demasiados sobresaltos desde un tiempo a esta parte y lo que más desea la gente es la tranquilidad. Hacía muchos años que no nos veíamos y el desarrollo de nuestras respectivas existencias ha seguido un camino divergente. Mi familia siempre ha sido de derechas y la educación que he recibido ha sido muy tradicional, es decir, sin eufemismos, reaccionaria. Luego las diferentes experiencias que me ha tocado sufrir y el conocimiento de otras formas de cultura me han hecho variar un poco en mis pensamiento y he llegado hasta a votar a los socialistas en las últimas elecciones, entre otras cosas porque el centro se había autodestruido, pero es lo máximo que da sí la forma que tengo de ver las cosas. A ti las circunstancias personales te abocaron a tomar otro sendero y encuentro muy lógica tu postura actual. Cada cual con sus ideas…
         - No intento convencerte de nada pero quiero dejar bien claro que el problema que se debate no es de izquierdas o de derechas sino de paz o de guerra, de civilización o barbarie.
      - Para poder lograr una paz estable sería necesario un profundo cambio en la sociedad, el cambio social a través de la cultura que buscabais con vuestra actividad en aquel célebre grupo del que habla la novela. Y eso no deja de ser una utopía.
        - Siempre hay que tener una ilusión en que alguna vez las cosas serán de otra manera. También con respecto a la consulta he de confesarte que la opción que defendemos no deja de ser tan sólo una esperanza y que lo más probable es que venza el pragmatismo.
            - Entonces, ¿por qué empeñarse en una lucha inútil?
         - Porque volando de derrota en derrota es posible que alguna vez se llegue a la victoria final, es la prerrogativa que tienen los que saben que tienen la razón y carecen de la fuerza necesaria para hacerla efectiva e imponerla. Es muy distinto vencer que convencer.
         - Opino que será un proceso muy lento y siempre cabe la posibilidad de aburrirse en el largo camino y dejarlo todo al albur.
          Paco nos trajo los cafés y el aguardiente.

        - En el amor se sigue un proceso similar en la mayoría de los casos, en muy pocas ocasiones llega a ser el primero el definitivo, se tienen que dar muchas vueltas antes de conseguir encontrar a la persona que conecte por completo con uno.
         - Y en el amor no todas las personas consiguen el triunfo. Confesión por confesión he de decirte que no soy completamente feliz. Gerardo me quiere, y yo a él, pero el nuestro no es desde luego ese gran amor con el que se sueña en la adolescencia, es comprenderse y respetarse, tener un hogar común, ayudarnos en la crianza de los niños. Debería ya haberme dado cuenta de que los sueños románticos no tienen nada que ver con la realidad y que son un imposible como cualquier ensoñación, debería estar satisfecha con la vida que llevo, pero he de reconocer que no lo estoy. Tal vez sea un problema de inmadurez.
         - A veces me pregunto si la felicidad personal completa no será también una utopía como la paz absoluta. En fin, todavía nos quedan las distracciones, es saludable evadirse de vez en cuando de los pensamientos fundamentales, ¿de veras no deseas venir al festival?
         - Nuestra revista va a apoyar con decisión la postura gubernamental, supongo que porque es la más rentable para su economía, y mantenemos una disciplina de opinión muy estricta, cada cual es muy libre de pensar lo que quiera con respecto a cualquier asunto, pero no expresarlo de una forma abierta ni en sus artículos ni a través de sus actos.
         - ¿Dónde queda la libertad de expresión a la que tanto se alaba en una democracia?
         - Quien no está de acuerdo con la línea que lleva la revista puede buscarse trabajo en otro lugar más afín con sus ideas, es algo que pasa en todas las publicaciones.
         - Sí, y los periodistas que tengan opiniones demasiado progresistas tendrán que adaptarse a currar en la prensa marginal. Pero no te preocupes que no voy a liarme a soltar diatribas en contra de la democracia formal, comprendo que se trata de un problema de límites y nadie está más limitado que aquel que se autocensura.
         - Desde luego que no me pasaría nada grave si me encuentro con algún conocido de la revista en esa fiesta, pero siempre resulta molesto tener que andar dando explicaciones.
         - Estoy seguro de que asistirán algunos de los trasuntos de los personajes de la novela, y eso siempre puede ser una buena disculpa. Con certeza Rosendo, que es ahora líder y cantante en una de las bandas que se tiene previsto actúen, y es muy probable que los santiaguinos también acudan, aunque no me han comentado nada al respecto esta tarde. Claro, estarían seguros de mi asistencia, formando parte de la organización y con la ciudad empapelada de carteles…
         - En verdad que está delicioso este licor, tiene un sabor extraño y delicado.
         - ¡Brindemos con él por la vida y el futuro!

sábado, 27 de abril de 2013

Entrevista Tercera - Capítulo 11



CAPÍTULO 11

         Las montañas de chatarra se elevan inconmensurables hasta el azul firmamento, y el incandescente horno no deja de funcionar día y noche en invierno y en verano. La chatarra se convierte en una roja colada brillante, con su caudal se forman grandes y sólidos lingotes, éstos se extienden en láminas delgadas, que se pliegan y conforman la carcasa de aparatos que, en un plazo más o menos breve de tiempo, regresarán a la montaña tortuosa que nunca se acaba de tragar la prodigiosa e insaciable bocaza que todo lo devora con su fuego.

         En el corto trayecto hasta el restorán reconvinimos en que la farsa había resultado entretenida por un rato pero volver a contarnos los retazos dispersos de nuestras respectivas vidas de los que ya habíamos hablado por la mañana hubiera resultado tedioso. Bastó un momento de incómodo silencio para darnos cuenta de ello, nos miramos a los ojos y soltamos una carcajada al unísono.
      - “Tres tristes tigres triscaban trigo en un trigal” -recurrió al conocido trabalenguas para aludir a la novela que nos había vuelto a reencontrar cuando dejó de reír -.  Un juego para que sea divertido tiene que tener una duración limitada -aceptó Pepe.
      - Debía haberme imaginado antes que el sitio idóneo para encontrar a un librero era junto a una biblioteca, sigo sin creer en la telepatía -afirmé mientras me secaba las lágrimas producidas por la hilaridad con un pañuelo.



         El local era encantador, la trastienda de una pequeña taberna, con largas mesas corridas de madera, y bancos del mismo material a ambos lados, cubriendo las tres paredes del rectángulo opuesto a la entrada, como único mobiliario. Algunos carteles de tema social, bastante envejecidos y deteriorados, constituían su parca decoración.
         - Tal vez estarás acostumbrada a ir a sitios más elegantes, pero te aseguro que la comida es magnífica y el precio del menú muy módico.
         - No te vayas a creer que el presupuesto de una periodista da para demasiados lujos. Esto me gusta mucho, es recoleto y está bastante concurrido.
         - Como verás no hay mesas individuales sino que cada cual se va sentando en los bancos corridos según sus preferencias si quiere estar más cerca o menos de otros comensales, la idea debe provenir de las ventas de posta medievales y todavía es muy empleada en algunas zonas de levante.
         - En cuanto a encontrar compañeros de mesa, si una se siente sola, está muy bien pero se pierde bastante la intimidad si se quiere tener una conversación especial - no pude por menos que señalar.
         - Como todo el que viene es consciente de esta rémora cada cual procura ser lo más circunspecto en el trato con los compañeros de mesa, si buscas compañía la encuentras y si te quieres aislar haces oídos sordos a todo cuanto escuchas. Durante muchos años fue un enclave donde se realizaban reuniones clandestinas. Como ya sabes por la novela durante un tiempo estuve embarcado en la lucha sindical más radical.
         - La verdad es que desde aquella célebre pelea en que te pusieron el ojo morado por defendernos siempre te tuve conceptuado como un hombre de acción, pero nunca pensé que llegaras a tanto, porque estar metido en esos líos debe de ser muy peligroso.
         - Siempre que se intenta cualquier cosa importante se tienen que correr algunos riesgos, porque ya es sabido que no hay rosa sin espinas. Así que mi vida durante aquel periodo se parecía en ese aspecto mucho a la del personaje Fonso del relato.
         - No es al que peor trata la narradora, a veces hasta resulta simpático, pero he de confesarte que los pensamientos que le atribuye me parecen demasiado utópicos y, por otra parte, para ser un idealista se embarra con demasiada frecuencia en los lodos de la vida.
         El camarero se acercó hasta nuestra mesa y saludó a Pepe con mucha cordialidad, y él me lo presento como Paco, un viejo compañero sindicalista.
         - Lo mejor será que nos dejemos aconsejar por Paco para elegir el menú, la carta se distingue por la variedad de verduras y pescados, seguro que sabe los que están más frescos.
         - Como entrante elegiría una ensalada -siempre pensando en mi línea.
       - La ensalada de la casa es exquisita, lleva lechuga, tomate, huevo duro, cebolleta, bonito en escabeche… un plato multicolor.
         - La mía que sea sin cebolleta, no me gustan los sabores fuertes -pedí.
       - Si seguís haciendo esas espinacas rehogadas con piñones yo lo preferiría de primero y la merluza a la gallega de segundo -pidió Pepe.
         - Tenemos un lenguado que de puro fresco parece que está vivo -aconsejó Paco-. Lo podemos hacer a la plancha, a la andaluza o con salsa de limón.
         - A la plancha y poco hecho, que tendrá menos calorías -elegí, y el camarero se alejó hacía la cocina a encargar los platos.
         Y retomamos el tema de la novela.
       - Hay algunos aspectos que no quedan nada claros y tal vez me podrías dar una opinión fundada sobre alguna de esas cuestiones polémicas.
       - Dentro de los límites que impone el que la existencia de una persona real sea diversa a la de cualquier personaje literario haré cuanto esté en mi mano porque desaparezcan esas sombras. Cítame alguno de esos pasajes que consideras oscuros.
         - Por ejemplo, la paternidad de la hija de Miriam queda un poco en entredicho y la muerte de Nando está envuelta entre las brumas del misterio.
         - Creo que ambos paisajes son así de poco nítidos por propia intención de la autora del texto, que deja abierta su interpretación…
         - Os traigo unas aceitunitas aliñadas para que vayáis abriendo boca -le interrumpió Paco depositando el platillo sobre la mesa-, y para bebida, dado que optasteis por el pescado, me he permitido elegir un blanco de Rueda, que tenemos como vino de la casa -escanció una pequeña cantidad en las copas para que lo probáramos, dejó la botella en un cubilete con hielo y desapareció.
         Tras de probar mi acompañante un sorbo de vino y hacer una pequeña alusión a su excelencia reanudó su locución donde la había dejado.
         - Cada cual se puede hacer su propia versión sobre el tema, y digo una única versión porque para mí ambas cuestiones están muy relacionadas. Te expondré mis hipótesis al respecto: No me cabe la menor duda de que Miriam se quedó embarazada de Nando, porque deseaba tener a nuestro amigo para ella desde mucho tiempo atrás. Lo que sucede es que ya es demasiado tarde para pensar en el matrimonio y en rehacer la vida del músico, porque ya se encontraba muy enganchado con la droga, ya había emprendido un camino sin retorno. Por otra parte la familia de ella se opondría a la boda, y en un momento dado hasta a que se vean después de tener lugar el nacimiento de la niña. Es muy probable que la tarde que precedió a la muerte de Nando ella lo visitara a escondidas y hasta que llevará a la niña para felicitar la Navidad a su padre. Habría una pequeña y final discusión en un último intento por atraerlo y reformar su conducta, una especie de melodrama lacrimoso al estilo más clásico de los folletines. Después, al no conseguir que él cambie de opinión a pesar de la escena y los llantos de la pequeña, como regalo de Pascuas le ofrece una papelina de droga adulterada.
         - ¿Un asesinato premeditado? Es una acusación muy grave.
         - No fue un asesinato completo porque el ejecutor fue la propia víctima. Si alguien te regala una pistola cargada y te pegas un tiro con ella no tiene más que una lejana culpa quien te la ofreció. También pudo haber una frase del tipo: “ya que deseas a la muerte más que a tu hija y a mí aquí te la traigo servida en bandeja”, dando una pista con la intención de que no la utilizase.
         - No acabo de comprender qué motivos podía tener Miriam para querer la muerte de su amante.
         - Ella no deseaba su muerte sino volverlo a poseer, y como esto no lo podía lograr ya conoces el dicho: “o conmigo o con nadie”, un estado límite de egoísmo, en una línea bastante trágica que por desgracia no supone un caso aislado a todo lo largo y ancho de la historia.
        - Pero resulta extraño que la autora del libro no haga ninguna referencia a esa conversación que supones siendo tu trasunto Fonso una de sus principales fuentes de información en la distancia.
       - Puede que Fonso no llegara a esta conclusión de una forma inmediata o que  prefiriera no participarle nada sobre esta posibilidad temiendo que Thérèse se exaltara y pidiera cuentas a la que consideraba su rival.
         - Ya veo que vuelves a jugar con la doble personalidad novelada y real. En fin, ¿cómo llega el tal Fonso a establecer esta conclusión?, ¿qué fundamentos tiene?
         - No hay que olvidar que Claudina y Pedro son inquilinos en un apartamento situado en el piso inferior al de Nando. Claudina, después de escuchar jaleo arriba, pudo a través de la mirilla de su puerta ver perfectamente como descendía Miriam, llorando todavía, con la niña en brazos, y después, cuando subió para invitar a nuestro amigo a su fiesta, Nando la pudo hablar de que había recibido un precioso regalo con el que pensaba disfrutar aquella noche. Ella, en un principio, no hace ninguna cábala sobre la naturaleza del regalo y no indaga más sobre la cuestión, también se puede disfrutar con un pavo asado, una botella de champán o un redondo de mazapán. Por otra parte tenemos todo el trabajo que se toma el hermano de Miriam para hacer parecer que la muerte se ha debido a causas naturales, y su dedicación a dar a conocer la obra del difunto puede bien deberse a un remordimiento de conciencia, es posible que fuera él quien compró la papelina.
         - Todo el asunto del misterioso regalo es seguro que se lo cuenta Claudina a Fonso, y que, junto con Pedro, llegan a la conclusión del posible homicidio. ¿Por qué no lo denuncian?
      En aquel momento llegaba por fin Paco con los primeros y Pepe tuvo una buena disculpa para eludir la respuesta de inmediato.
          - Tienen una pinta estupenda -elogió las viandas.
     - Sí, todo parece muy apetitoso… -esperé a que se alejara el camarero para continuar-: pero el servicio no es nada rápido.
       - La razón es que a esta hora, como verás, está muy concurrido y sólo están su compañera y él para encargarse de la cocina, el mostrador y la mesa, así se pueden abaratar los precios del cubierto, los platos salen casi al precio de coste de las materias primas con que están elaborados, que son de primera categoría como podrás comprobar cuando las pruebes -y me invitó con un gesto a comenzar con mi ensalada-. Paco se levanta todos los días a las cinco de la mañana para ir a los mercados centrales y poder elegir la mejor mercancía que llega a la ciudad. Por lo demás aquí se viene sin prisas, a disfrutar del ambiente y a conversar, nada que ver con esas importaciones foráneas de las comidas rápidas y estresantes.
         - Está deliciosa -aprecié tras de catar la ensalada-, pero me da la impresión que esa pregunta que ha quedado flotando se va a quedar sin respuesta.
      - No la he olvidado y puede ser que carezca de importancia ya que tiene varias contestaciones posibles y pausibles. Si has seguido el hilo de la personalidad de Fonso en la novela no le va para nada el papel de fiscal y también considera que la auténtica autora del homicidio es la sociedad en su conjunto, con sus prejuicios y su intolerancia.
       - Pero si toda la gente obrara en forma semejante a la que él adopta los crímenes quedarían sin castigo y los asesinos camparían a su libre albedrio por las calles dispuestos a cometer nuevas fechorías.
      - Los más grandes delitos siempre han quedado sin castigo. La hipocresía social corrige con dureza al pequeño delincuente para encubrir su endémica impotencia para castigar a los grandes. Eso de que la justicia es ciega no deja de ser un mito... pero volviendo a nuestro tema existe además una tercera cuestión que libera a Fonso de denunciar a Miriam, pues de alguna forma siempre la ha considerado como una hermana, y las leyes dispensan de acusar a un familiar directo.
         Y siguió comiendo tan tranquilo ante mi estupefacción.
         Luego, al notar que yo llevaba un rato sin llevarme un bocado a la garganta, me dijo:
         - ¿No irá a quitarte el apetito algo que sucede en una obra de ficción, y que en todo caso relata sucesos que tuvieron lugar hace ya muchos años?
         - Me preocupa esa pobre mujer que asesina a su amante, el peso que sin duda llevará sobre su conciencia.
       - Esa historia de la conciencia es un poco un cuento para niños, siempre se encuentran justificaciones con las que acallar su voz, sino es imposible comprender como los que llevaron a la cámara de gas a cientos de miles de personas lo único que trataban cuando se los juzgaba era salvar su propio pellejo. Y no trato de compara a Miriam con aquellos monstruos  porque si todas las comparaciones son odiosas ésta lo sería en sumo grado. Lo que intento explicar es que el ser humano está preparado para readaptarse después de sufrir cualquier situación por extrema que haya sido, debe de ser una característica peculiar de la estructura de su cerebro y su memoria. ¿No has notado que los sucesos desagradables acabamos por olvidarlos mientras que de los dichosos conservamos un recuerdo perenne? Si esto no funcionara así sería imposible vivir, tener siempre en la mente el martilleo constante de un dolor nos llevaría sin remedio a la locura.
         Se interrumpió en su locución porque Paco llegaba con los segundos.
         - ¿No le gustó la ensalada?
         - Sí, pero no tengo mucho apetito, puede retirarla.
     - Espero que de buena cuenta de este lenguado que está diciendo comemé. Buen provecho- nos deseo antes de ir  a atender a otros comensales, y Pepe retomo su discurso.
       - Supongo que Miriam lo pasaría muy mal durante una larga temporada, pero estoy seguro de que logró superarlo y ha sido capaz de rehacer su vida, sin duda encontró a un hombre bueno y comprensivo que la hizo su esposa y consideró a la hija como propia. Es probable que hayan tenido algún hijo más y ahora vivirán felices y ajenos a aquellos trágicos sucesos.
        Meditando sobre sus palabras me dispuse a atender al plato que tenía ante mí, y Pepe se ocupó de su humeante merluza con salsa de pimentón y cachelos.
         - Tienes una conciencia muy ancha -comenté al cabo de un rato de silencio.
       - O una gran capacidad para disculpar las debilidades ajenas. No obstante a causa del mismo mecanismo al que me refería antes algunos sucesos obligan a que el trato entre las personas se enfríe y llegue a desaparecer, porque cada vez que estás en contacto con esa persona te obligas a revivir el daño antiguo. El homenaje de adiós a Nando, aunque no lo pensara como tal Julián, fue en realidad un deseo inconsciente de formalizar una despedida colectiva entre los compañeros, a partir de ese momento no se podía hablar ya de amistad entre ellos.
         - Pues según tu tesis sobre el funcionamiento de la memoria los tres amigos debieron de dejar un recuerdo agradable en la mente de Thérèse, porque ella se complace y deleita en escribir largo y tendido sobre su relación con ellos.
       - A menudo no se escribe sobre hechos del pasado personal por disfrutar con su rememoración sino con el fin de exorcizar los fantasmas del ayer. Al estamparlos sobe el papel se hacen tangibles y adquieren una vida propia y diferente de la que tuvieron en la realidad. Creo que los tres son ya hoy para la novelista sólo los personajes de un libro a los que ella ha dado sus diversos caracteres y que no tienen una relación íntima con su propia vida. Hasta ella misma tiene que sentirse distinta de cómo se retrata en el texto.
         - Pero no por ello dejara de seguir siendo ella misma.
         - Siempre somos una unidad, pero muy diversificada a lo largo del tiempo.