sábado, 27 de abril de 2013

Entrevista Tercera - Capítulo 11



CAPÍTULO 11

         Las montañas de chatarra se elevan inconmensurables hasta el azul firmamento, y el incandescente horno no deja de funcionar día y noche en invierno y en verano. La chatarra se convierte en una roja colada brillante, con su caudal se forman grandes y sólidos lingotes, éstos se extienden en láminas delgadas, que se pliegan y conforman la carcasa de aparatos que, en un plazo más o menos breve de tiempo, regresarán a la montaña tortuosa que nunca se acaba de tragar la prodigiosa e insaciable bocaza que todo lo devora con su fuego.

         En el corto trayecto hasta el restorán reconvinimos en que la farsa había resultado entretenida por un rato pero volver a contarnos los retazos dispersos de nuestras respectivas vidas de los que ya habíamos hablado por la mañana hubiera resultado tedioso. Bastó un momento de incómodo silencio para darnos cuenta de ello, nos miramos a los ojos y soltamos una carcajada al unísono.
      - “Tres tristes tigres triscaban trigo en un trigal” -recurrió al conocido trabalenguas para aludir a la novela que nos había vuelto a reencontrar cuando dejó de reír -.  Un juego para que sea divertido tiene que tener una duración limitada -aceptó Pepe.
      - Debía haberme imaginado antes que el sitio idóneo para encontrar a un librero era junto a una biblioteca, sigo sin creer en la telepatía -afirmé mientras me secaba las lágrimas producidas por la hilaridad con un pañuelo.



         El local era encantador, la trastienda de una pequeña taberna, con largas mesas corridas de madera, y bancos del mismo material a ambos lados, cubriendo las tres paredes del rectángulo opuesto a la entrada, como único mobiliario. Algunos carteles de tema social, bastante envejecidos y deteriorados, constituían su parca decoración.
         - Tal vez estarás acostumbrada a ir a sitios más elegantes, pero te aseguro que la comida es magnífica y el precio del menú muy módico.
         - No te vayas a creer que el presupuesto de una periodista da para demasiados lujos. Esto me gusta mucho, es recoleto y está bastante concurrido.
         - Como verás no hay mesas individuales sino que cada cual se va sentando en los bancos corridos según sus preferencias si quiere estar más cerca o menos de otros comensales, la idea debe provenir de las ventas de posta medievales y todavía es muy empleada en algunas zonas de levante.
         - En cuanto a encontrar compañeros de mesa, si una se siente sola, está muy bien pero se pierde bastante la intimidad si se quiere tener una conversación especial - no pude por menos que señalar.
         - Como todo el que viene es consciente de esta rémora cada cual procura ser lo más circunspecto en el trato con los compañeros de mesa, si buscas compañía la encuentras y si te quieres aislar haces oídos sordos a todo cuanto escuchas. Durante muchos años fue un enclave donde se realizaban reuniones clandestinas. Como ya sabes por la novela durante un tiempo estuve embarcado en la lucha sindical más radical.
         - La verdad es que desde aquella célebre pelea en que te pusieron el ojo morado por defendernos siempre te tuve conceptuado como un hombre de acción, pero nunca pensé que llegaras a tanto, porque estar metido en esos líos debe de ser muy peligroso.
         - Siempre que se intenta cualquier cosa importante se tienen que correr algunos riesgos, porque ya es sabido que no hay rosa sin espinas. Así que mi vida durante aquel periodo se parecía en ese aspecto mucho a la del personaje Fonso del relato.
         - No es al que peor trata la narradora, a veces hasta resulta simpático, pero he de confesarte que los pensamientos que le atribuye me parecen demasiado utópicos y, por otra parte, para ser un idealista se embarra con demasiada frecuencia en los lodos de la vida.
         El camarero se acercó hasta nuestra mesa y saludó a Pepe con mucha cordialidad, y él me lo presento como Paco, un viejo compañero sindicalista.
         - Lo mejor será que nos dejemos aconsejar por Paco para elegir el menú, la carta se distingue por la variedad de verduras y pescados, seguro que sabe los que están más frescos.
         - Como entrante elegiría una ensalada -siempre pensando en mi línea.
       - La ensalada de la casa es exquisita, lleva lechuga, tomate, huevo duro, cebolleta, bonito en escabeche… un plato multicolor.
         - La mía que sea sin cebolleta, no me gustan los sabores fuertes -pedí.
       - Si seguís haciendo esas espinacas rehogadas con piñones yo lo preferiría de primero y la merluza a la gallega de segundo -pidió Pepe.
         - Tenemos un lenguado que de puro fresco parece que está vivo -aconsejó Paco-. Lo podemos hacer a la plancha, a la andaluza o con salsa de limón.
         - A la plancha y poco hecho, que tendrá menos calorías -elegí, y el camarero se alejó hacía la cocina a encargar los platos.
         Y retomamos el tema de la novela.
       - Hay algunos aspectos que no quedan nada claros y tal vez me podrías dar una opinión fundada sobre alguna de esas cuestiones polémicas.
       - Dentro de los límites que impone el que la existencia de una persona real sea diversa a la de cualquier personaje literario haré cuanto esté en mi mano porque desaparezcan esas sombras. Cítame alguno de esos pasajes que consideras oscuros.
         - Por ejemplo, la paternidad de la hija de Miriam queda un poco en entredicho y la muerte de Nando está envuelta entre las brumas del misterio.
         - Creo que ambos paisajes son así de poco nítidos por propia intención de la autora del texto, que deja abierta su interpretación…
         - Os traigo unas aceitunitas aliñadas para que vayáis abriendo boca -le interrumpió Paco depositando el platillo sobre la mesa-, y para bebida, dado que optasteis por el pescado, me he permitido elegir un blanco de Rueda, que tenemos como vino de la casa -escanció una pequeña cantidad en las copas para que lo probáramos, dejó la botella en un cubilete con hielo y desapareció.
         Tras de probar mi acompañante un sorbo de vino y hacer una pequeña alusión a su excelencia reanudó su locución donde la había dejado.
         - Cada cual se puede hacer su propia versión sobre el tema, y digo una única versión porque para mí ambas cuestiones están muy relacionadas. Te expondré mis hipótesis al respecto: No me cabe la menor duda de que Miriam se quedó embarazada de Nando, porque deseaba tener a nuestro amigo para ella desde mucho tiempo atrás. Lo que sucede es que ya es demasiado tarde para pensar en el matrimonio y en rehacer la vida del músico, porque ya se encontraba muy enganchado con la droga, ya había emprendido un camino sin retorno. Por otra parte la familia de ella se opondría a la boda, y en un momento dado hasta a que se vean después de tener lugar el nacimiento de la niña. Es muy probable que la tarde que precedió a la muerte de Nando ella lo visitara a escondidas y hasta que llevará a la niña para felicitar la Navidad a su padre. Habría una pequeña y final discusión en un último intento por atraerlo y reformar su conducta, una especie de melodrama lacrimoso al estilo más clásico de los folletines. Después, al no conseguir que él cambie de opinión a pesar de la escena y los llantos de la pequeña, como regalo de Pascuas le ofrece una papelina de droga adulterada.
         - ¿Un asesinato premeditado? Es una acusación muy grave.
         - No fue un asesinato completo porque el ejecutor fue la propia víctima. Si alguien te regala una pistola cargada y te pegas un tiro con ella no tiene más que una lejana culpa quien te la ofreció. También pudo haber una frase del tipo: “ya que deseas a la muerte más que a tu hija y a mí aquí te la traigo servida en bandeja”, dando una pista con la intención de que no la utilizase.
         - No acabo de comprender qué motivos podía tener Miriam para querer la muerte de su amante.
         - Ella no deseaba su muerte sino volverlo a poseer, y como esto no lo podía lograr ya conoces el dicho: “o conmigo o con nadie”, un estado límite de egoísmo, en una línea bastante trágica que por desgracia no supone un caso aislado a todo lo largo y ancho de la historia.
        - Pero resulta extraño que la autora del libro no haga ninguna referencia a esa conversación que supones siendo tu trasunto Fonso una de sus principales fuentes de información en la distancia.
       - Puede que Fonso no llegara a esta conclusión de una forma inmediata o que  prefiriera no participarle nada sobre esta posibilidad temiendo que Thérèse se exaltara y pidiera cuentas a la que consideraba su rival.
         - Ya veo que vuelves a jugar con la doble personalidad novelada y real. En fin, ¿cómo llega el tal Fonso a establecer esta conclusión?, ¿qué fundamentos tiene?
         - No hay que olvidar que Claudina y Pedro son inquilinos en un apartamento situado en el piso inferior al de Nando. Claudina, después de escuchar jaleo arriba, pudo a través de la mirilla de su puerta ver perfectamente como descendía Miriam, llorando todavía, con la niña en brazos, y después, cuando subió para invitar a nuestro amigo a su fiesta, Nando la pudo hablar de que había recibido un precioso regalo con el que pensaba disfrutar aquella noche. Ella, en un principio, no hace ninguna cábala sobre la naturaleza del regalo y no indaga más sobre la cuestión, también se puede disfrutar con un pavo asado, una botella de champán o un redondo de mazapán. Por otra parte tenemos todo el trabajo que se toma el hermano de Miriam para hacer parecer que la muerte se ha debido a causas naturales, y su dedicación a dar a conocer la obra del difunto puede bien deberse a un remordimiento de conciencia, es posible que fuera él quien compró la papelina.
         - Todo el asunto del misterioso regalo es seguro que se lo cuenta Claudina a Fonso, y que, junto con Pedro, llegan a la conclusión del posible homicidio. ¿Por qué no lo denuncian?
      En aquel momento llegaba por fin Paco con los primeros y Pepe tuvo una buena disculpa para eludir la respuesta de inmediato.
          - Tienen una pinta estupenda -elogió las viandas.
     - Sí, todo parece muy apetitoso… -esperé a que se alejara el camarero para continuar-: pero el servicio no es nada rápido.
       - La razón es que a esta hora, como verás, está muy concurrido y sólo están su compañera y él para encargarse de la cocina, el mostrador y la mesa, así se pueden abaratar los precios del cubierto, los platos salen casi al precio de coste de las materias primas con que están elaborados, que son de primera categoría como podrás comprobar cuando las pruebes -y me invitó con un gesto a comenzar con mi ensalada-. Paco se levanta todos los días a las cinco de la mañana para ir a los mercados centrales y poder elegir la mejor mercancía que llega a la ciudad. Por lo demás aquí se viene sin prisas, a disfrutar del ambiente y a conversar, nada que ver con esas importaciones foráneas de las comidas rápidas y estresantes.
         - Está deliciosa -aprecié tras de catar la ensalada-, pero me da la impresión que esa pregunta que ha quedado flotando se va a quedar sin respuesta.
      - No la he olvidado y puede ser que carezca de importancia ya que tiene varias contestaciones posibles y pausibles. Si has seguido el hilo de la personalidad de Fonso en la novela no le va para nada el papel de fiscal y también considera que la auténtica autora del homicidio es la sociedad en su conjunto, con sus prejuicios y su intolerancia.
       - Pero si toda la gente obrara en forma semejante a la que él adopta los crímenes quedarían sin castigo y los asesinos camparían a su libre albedrio por las calles dispuestos a cometer nuevas fechorías.
      - Los más grandes delitos siempre han quedado sin castigo. La hipocresía social corrige con dureza al pequeño delincuente para encubrir su endémica impotencia para castigar a los grandes. Eso de que la justicia es ciega no deja de ser un mito... pero volviendo a nuestro tema existe además una tercera cuestión que libera a Fonso de denunciar a Miriam, pues de alguna forma siempre la ha considerado como una hermana, y las leyes dispensan de acusar a un familiar directo.
         Y siguió comiendo tan tranquilo ante mi estupefacción.
         Luego, al notar que yo llevaba un rato sin llevarme un bocado a la garganta, me dijo:
         - ¿No irá a quitarte el apetito algo que sucede en una obra de ficción, y que en todo caso relata sucesos que tuvieron lugar hace ya muchos años?
         - Me preocupa esa pobre mujer que asesina a su amante, el peso que sin duda llevará sobre su conciencia.
       - Esa historia de la conciencia es un poco un cuento para niños, siempre se encuentran justificaciones con las que acallar su voz, sino es imposible comprender como los que llevaron a la cámara de gas a cientos de miles de personas lo único que trataban cuando se los juzgaba era salvar su propio pellejo. Y no trato de compara a Miriam con aquellos monstruos  porque si todas las comparaciones son odiosas ésta lo sería en sumo grado. Lo que intento explicar es que el ser humano está preparado para readaptarse después de sufrir cualquier situación por extrema que haya sido, debe de ser una característica peculiar de la estructura de su cerebro y su memoria. ¿No has notado que los sucesos desagradables acabamos por olvidarlos mientras que de los dichosos conservamos un recuerdo perenne? Si esto no funcionara así sería imposible vivir, tener siempre en la mente el martilleo constante de un dolor nos llevaría sin remedio a la locura.
         Se interrumpió en su locución porque Paco llegaba con los segundos.
         - ¿No le gustó la ensalada?
         - Sí, pero no tengo mucho apetito, puede retirarla.
     - Espero que de buena cuenta de este lenguado que está diciendo comemé. Buen provecho- nos deseo antes de ir  a atender a otros comensales, y Pepe retomo su discurso.
       - Supongo que Miriam lo pasaría muy mal durante una larga temporada, pero estoy seguro de que logró superarlo y ha sido capaz de rehacer su vida, sin duda encontró a un hombre bueno y comprensivo que la hizo su esposa y consideró a la hija como propia. Es probable que hayan tenido algún hijo más y ahora vivirán felices y ajenos a aquellos trágicos sucesos.
        Meditando sobre sus palabras me dispuse a atender al plato que tenía ante mí, y Pepe se ocupó de su humeante merluza con salsa de pimentón y cachelos.
         - Tienes una conciencia muy ancha -comenté al cabo de un rato de silencio.
       - O una gran capacidad para disculpar las debilidades ajenas. No obstante a causa del mismo mecanismo al que me refería antes algunos sucesos obligan a que el trato entre las personas se enfríe y llegue a desaparecer, porque cada vez que estás en contacto con esa persona te obligas a revivir el daño antiguo. El homenaje de adiós a Nando, aunque no lo pensara como tal Julián, fue en realidad un deseo inconsciente de formalizar una despedida colectiva entre los compañeros, a partir de ese momento no se podía hablar ya de amistad entre ellos.
         - Pues según tu tesis sobre el funcionamiento de la memoria los tres amigos debieron de dejar un recuerdo agradable en la mente de Thérèse, porque ella se complace y deleita en escribir largo y tendido sobre su relación con ellos.
       - A menudo no se escribe sobre hechos del pasado personal por disfrutar con su rememoración sino con el fin de exorcizar los fantasmas del ayer. Al estamparlos sobe el papel se hacen tangibles y adquieren una vida propia y diferente de la que tuvieron en la realidad. Creo que los tres son ya hoy para la novelista sólo los personajes de un libro a los que ella ha dado sus diversos caracteres y que no tienen una relación íntima con su propia vida. Hasta ella misma tiene que sentirse distinta de cómo se retrata en el texto.
         - Pero no por ello dejara de seguir siendo ella misma.
         - Siempre somos una unidad, pero muy diversificada a lo largo del tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario