viernes, 5 de abril de 2013

Entrevista Segunda - Capítulo 14



CAPÍTULO 14

         Están desnudos, toman el sol hasta que les arde la piel y se chapuzan después en las frescas fuentes del canal, en un proceso continuo. Unos juegan al chito y otros al frontón contra el muro de un transformador de energía eléctrica. La meseta linda con los reactores experimentales de la Junta de Energía Nuclear, y a sus pies se extiende grande y desparramada sobre el verde la Ciudad Universitaria. Lo llaman “Cerro de los Locos”, concepto, este último, que tienen a gala los naturalistas que disfrutan de los beneficios del astro rey, y con el que de seguro se sentirían ofendidos sus vecinos científicos, que de cuando en cuando dejan que algún escape radiactivo llegue hasta Lisboa sin dar aviso del problema.

         - ¿De quién fue la idea del homenaje?
         - De Julián. Fue un duro golpe para todos. En alguna medida nos sentíamos culpables por no haber hecho lo suficiente para ayudar al amigo, y de hecho lo éramos, pero uno nunca puede pensar en que puede ocurrir una tragedia hasta que tiene lugar; luego es cuando se piensa que si se hubiera hecho tal cosa o cual otra es posible que no hubiera acaecido, siempre demasiado tarde. Todos teníamos una deuda con el amigo fallecido y Julián concretizo este sentimiento colectivo en acciones. Hizo gala de una excelente sangre fría en todo el asunto y se movió mucho y con rapidez. No solo preparó el homenaje sino que convenció a una compañía discográfica para que publicara su música, y hasta buscó personalmente a los intérpretes que consideró más idóneos.
         - Fue una pena que resultara tan deslucido el acto.
         - Nadie podía prever que aquel 23 de febrero resultaría tan sonado.



         “El gran salón del “Leal Musical” se había acondicionado para el evento. Trabajaron duro los compañeros durante toda la mañana moviendo los instrumentos musicales y las estanterías repletas de discos, colocando las sillas para los espectadores, disponiendo las esculturas y los dibujos de Ernesto y las fotografías de Julián. Se distribuyeron las últimas tareas pendientes y quedaron citados para una antes de la reseñada como comienzo del homenaje.
       A la hora prevista sólo habían llegado los santiaguinos, Thérèse y Fonso con su compañera, pues habían almorzado todos juntos.
          - Ha quedado todo muy bien montado -dijo Claudina-, a él le hubiera gustado mucho.
         - No sé qué decirte, era muy especial para todo, demasiado perfeccionista -señaló su esposo.
         - Buscar la belleza es lo único importante en este asqueroso mundo -recitó Charo.
      - Como frase no está nada mal, es muy rotunda, pero expresa un sentimiento de decadencia -apuntó Pedro-, una sociedad que encabeza la relación de sus valores por los estéticos es signo inconfundible de que ha perdido su rumbo. Fíjate en los griegos y los romanos, cuando tenían cosas importantes que hacer consideraban el arte como un lujo o como un medio de propaganda política, y cuando lo elevaron a la categoría de necesidad social estaban en pleno declive.
       - Sobre la historia se puede especular tanto y poner tantos ejemplos contradictorios que es muy difícil poder establecer cualquier globalización, ¿no estás de acuerdo, Thérèse? -acabó por preguntar Fonso a la amiga para intentar que tomara parte en la conversación pues la encontraba como ausente.
         - Sí -contesto ella sin salir de su abstracción.
         - No estés tan triste -aconsejó Fonso a su amiga-, todos somos conscientes de que el motivo por el que estamos reunidos no tiene nada de alegre, pero tampoco tenemos por qué seguir amargándonos y darle vueltas y más vueltas al asunto. Ante lo ineluctable no se puede hacer nada.
         - No sólo me entristece la muerte de Nando, aunque haya sido un rudo golpe. Es que tengo la sensación de que todo va a cambiar entre nosotros a partir de ahora. Me resulta difícil de explicar, es como estar en el punto final de una época, saber que a partir de mañana todo será diferente. Que el acto que nos reúne no sólo es una despedida póstuma a nuestro amigo fallecido sino que también va a constituir una especie de adiós entre todos nosotros.
         - Hacía ya años que no nos veíamos con demasiada frecuencia -apuntó Fonso-, sin que ninguno lo hubiéramos premeditado la vida nos ha ido marcando a cada uno un camino diferente, lo que es muy natural porque nadie puede vivir anclado en el pasado, todo evoluciona a nuestro alrededor y nosotros también lo vamos haciendo día a día.
       - Pero cuando alguno hablaba con otro era entendido, teníamos un mismo idioma particular, ahora el único tema de conversación posible es el referente a recordar asuntos pasados, hemos llegado a un punto en el que nos resulta imposible avanzar juntos. No sé si me explico…
          - Creo entender lo que quiere decir Thérèse -intervino Pedro-. El haber conseguido montar este homenaje tan bien y en tan poco tiempo es un signo de madurez, de obra preparada por una personas que han tenido muchas experiencias y que las saben aprovechar  para enfrentarse con su entorno cualquiera que sea el cariz qu este adopte. De individuos que ya no tienen la necesidad de formar un grupo conjuntado como medida precautoria ante lo que el futuro les pueda deparar. Lo que ha terminado es la adolescencia, la época de los sueños. Claro que no se cambia de un día para otro, se sigue un proceso continuo, pero siempre hay un momento exacto en el que se llega a tener plena conciencia de ello.
        Fonso iba a replicar cuando la llegada de Cristal y Ernesto se lo impidió. El avanzado estado de gestación de la excantante provocó que el tema de conversación cambiase y recayera sobre su abultada barriga, cuando al poco entró Julián en el local con el rostro demudado.
         - Os veo muy tranquilos, ¿no os habéis enterado todavía?
         - No -respondieron los otros a coro-, ¿qué pasa?
         - La Guardia Civil ha asaltado el Congreso de los Diputados.”



         - Podíais haber retrasado la celebración del acto.
       - Sí, eso se pensó en un principio, tuvimos un pequeño debate sobre el tema y durante su transcurso llegaron los músicos dispuestos a actuar, y ya se prefirió que se realizara el acto según estaba programado. Tampoco se llegó a colapsar la vida en la ciudad aquella tarde, aunque era muy natural que la gente prefiriera quedarse en casa a la espera de noticias que asistir a un concierto de música de vanguardia. Se comenzó el homenaje con una puntualidad inusual para las costumbres de nuestro país y se concluyó con la mayor rapidez posible que no llegara a dar una imagen de precipitación, y después cada uno se marchó a sus propios asuntos. Los amigos nos dimos perfecta cuenta de que ya no teníamos nada en común, que cada cual tenía su propio camino trazado y que el pasado bien pasado estaba. Había sido una pena la prematura muerte de Nando, pero era mucho mejor dejarnos de nostalgias y que él descansara el sueño eterno en paz. Tan sólo Julián ha continuado haciendo de su memoria una especie de religión laica y se ha empeñado en que su música vaya siendo conocida cada vez más. Puede que lo haga por su sobrina, pues cabe la posibilidad de que fuera hija de Nando.
         - Julián lo niega rotundamente.
        - Sus motivos tendrá, a mí es un asunto que no me va ni me viene, nunca llegué a tener una honda amistad con Miriam aunque siempre me pareció una buena chica, creo que se casó con un patán con mucho dinero y que se fue a vivir al sur. Desde aquel día no he vuelto a tener un contacto directo ni con ella ni con su hermano, y por supuesto tampoco con Thérèse. Ahora con la publicación del libro todo se ha vuelto a remover, historias rancias que ya estaban casi olvidadas. Me agrada que mi vieja amiga tenga éxito en la literatura, así se van cumpliendo los sueños que me contaba a orillas del Sena, pero podía haber elegido otro tema que no nos implicara a sus amigos para escribir sobre él.
       - Julián me dijo que todos, excepto ella, estuvieron juntos de nuevo en la gran manifestación que se celebró unos días después.
         - Asistimos todos a ella, pero cada uno por su lado. Julián ya empezaba a ejercer de figurón y estaría en la cabeza, y Fonso iba en la cola con los radicales. Mi esposa y yo tuvimos que abandonarla a la mitad porque ella comenzó a sentir los dolores del parto, con lo que por un encadenamiento de casualidades nuestro niño nació madrileño.
           - Y dejaste la escultura definitivamente.
      - Conseguí por oposición una plaza de profesor en un instituto de aquí y nos trasladamos a vivir con mis padres. Cuando mi viejo se jubiló, traspasó la perfumería y se compró un apartamento en Villalba. Nos dejó a nosotros el piso y me bajé todo lo que tenía almacenado en el estudio a una amplia habitación con el propósito de reanudar mis actividades artísticas, pero entre las clases y la familia no me queda tiempo para nada, aunque ¿quién sabe?, algunas veces me vuelve la tentación… Bien, ¿damos por terminada la entrevista?
         - Sí, muchas gracias, has sido muy amable gastando tu tiempo conmigo.
       - Ha sido un placer. Espero que ahora cumplas tu deuda con el el abnegado admirador, ¿no lo habrás olvidado?
         -Tenía la esperanza de que no lo recordaras tú porque se ha hecho un poco tarde y me siento bastante cansada.
         - Podemos salir a la calle y así te despejas un poco, cambiar de aires es siempre un buen recurso contra el cansancio…

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