CAPÍTULO 6
Son las siete y
media de la mañana. Dentro del vagón del metropolitano se apretujan los
obreros. Huele a sudor, a sueño y a lociones de afeitar baratas. Dentro del
túnel se detiene el convoy de sopetón y el brusco frenazo sirve para despertar
a los adormilados. Después de un rato el tren reemprende la marcha despacio y
traqueteando. Aparece una estación mal iluminada. En un cartel apoyado sobre la
pared se puede leer CHAMBERÍ. Hay ruido de máquinas en funcionamiento y sacos
de cemento apilados, pero no se ve a ninguna persona por los andenes. La
velocidad va creciendo progresivamente y pronto desaparece la estación fantasma
como si hubiera surgido de un sueño, y el sopor vuelve a vencer a los prensados
en los vagones.
Con objeto de
relajar la tensión se me ocurrió preguntar:
- ¿La primera
vez que estuvo usted a solas con ella fue en La Granja, verdad?
La pregunta
debió de agradarle porque su rostro se distendió, y esbozando una sonrisa
respondió:
- Fue un día
espléndido. Había vibraciones coloreadas en el aire…
“Vibraciones
coloreadas en el aire, y en las desnudas ramas de los árboles y en los helados
estanques la naturaleza permanecía latente. Julián sabía elegir muy bien los
exteriores para sus tomas, y adoptar los más apropiados a cada estación. Su
modelo estaba extasiada hasta el punto de no tomar en consideración el gélido
ambiente de la mañana y permitir que su piel fuera acariciada por la fría
suavidad de las estatuas.
- Mejor levanta
un poco más el brazo para que choquen contra tu mano extendida los haces de
rayos y podamos lograr un buen efecto de contraluz -¡click!-, ¡perfecto! Ahora
vayamos a aquel paseo.
- ¿Todavía
faltan muchas? -tuvo un pequeño desaliento la muchacha al salir de su
arrobamiento.
- No, no te
preocupes que casi tenemos acabado ya el carrete, y después nos vamos a tomar
un buen tazón de café con leche bien calentito.
El palacio de La
Granja parecía dormitar en su conjunto como un abúlico can tumbado disfrutando
la delicia del radiante sol de la mañana invernal. Tal vez las esfinges del
jardín no fueran sino perros petrificados por el paso del tiempo. Los juegos de
agua se encontraban detenidos y de las fuentes pendían chupones de hielo.
- No estoy
acostumbrada a levantarme tan temprano, una se hace enseguida a la buena vida
-se justificaba Thérèse.
- La verdad es
que no pensaba que iba a hacer tanto frío, podíamos haber venido un poco más
tarde, pero con una mayor inclinación de los rayos solares no se puede
conseguir el mismo efecto, ¿comprendes?
- Mais oui. El
frío es lo de menos, en cuanto que se está un rato al sol el cuerpo se
reconforta, pero al mismo tiempo, al estarme parada, la mente se embota y el
sopor comienza a hacer presa. Me basta con moverme un poco y conversar para
volver a entrar en reacción. ¡Ya estoy bien!
- entonces
recuéstate en la balaustrada como si te encontraras sola y soñaras con algo
evanescente.
- ¿Conoces los
poemas de Fonso?
- Le he
escuchado recitar alguno, ¿por qué lo dices?, ¿acaso los consideras
evanescentes?
- Hay algunos
que son sutiles hasta el límite.
- Pues intenta
rememorar alguno de esos, tal vez te ayudará a entrar en situación, pero en
silencio, que sino saldrá movida la foto.
- Tus deseos
serán cumplidos, ni una palabra más…
“Se escuchaban entre la neblina
Que el albor creaba,
Entre los álamos del monte
Y el monasterio quedo y arruinado
Que el cercano río reflejaba,
Entre los espinos y las breñas,
Entre los jaramagos y musgos de las peñas,
Extraños rumores de fragua,
Elegías de amor y orgullo vano,
Endechas de romance y cantos de agua.
El río claro, agua durmiente
En vados bruñidos por los siglos,
Agua meditativa del juglar doliente,
Agua murmullo de reflejos de un ayer
callado,
Agua, única noticia de que el tiempo pasa.”
¡Click!
- ¡Ha salido perfecta! Parecías
encontrarte en el reino de la Nada.
La muchacha regreso del trance con
lentitud. El reino de la Nada podría ser una metáfora del útero. Una casi
recién renacida en un espacio ambiental casi virgen. Una virgen de veinte años
renaciendo a cada nueva madrugada en la inmensidad de los espacios.
- Casi me he quedado dormida.
- Te puedo asegurar que ha merecido
la pena el esfuerzo, esta foto causará sensación cuando la publiquemos en la
revista.
- ¿Cómo lleváis ese asunto?
- Va lento, como deben de ir las
cuestiones serias.
- Los últimos son bastante
surrealistas…, a los poemas de Fonso me refiero -aclaró.
Caminaban ahora por un ilimitado
sendero flanqueado por altas hayas. Una perspectiva con punto de fuga en el
infinito.
- Nos leyó algunos poemas en la
fiesta de cumpleaños de mi hermana, y le acompañaba al piano tu primo Nando…
- No le mientes siquiera que me
produce náuseas escuchar su nombre.
- ¿A quién?
- Además no somos primos, sólo
parientes lejanos.
- Perdón, pensaba que vuestras
relaciones eran fraternales, cuando hace unos días estuvisteis almorzando en la
casa de mis padres parecía…
- Pues ya ves que estabas equivocado
en tus apreciaciones.
- Está bien, pasemos del tema. Las
últimas fotos las tiraremos junto a aquella fuente.
- ¿También tú eres dadá? -le
preguntó de improviso.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó a su
vez Julián.
- Todo eso de la
revista… Fonso sólo hace ahora poemas fonéticos, y es una lástima porque los de
antes eran muy bonitos.
- ¿Piensas que las fotografías que
te estoy tomando serán abstractas?
- No, supongo que no -sonrió ella.
- Puedes estar segura de que podrás
reconocer en ellas todos tus rasgos, aunque no sé si en una cartulina se podrá
contener tanta belleza…
- Bueno, dejemos las bromas a un
lado. Mira, te he tratado mucho menos que a los otros, y sin embargo algo debe
de haber en tu forma de ser, o en tu carácter, que me hace sentir más confianza
en ti que en los demás, incluida tu hermana. Creo que eres una persona franca y
que me responderás sin ambages, por eso te formulé la pregunta.
- Es muy agradable todo cuanto dices
sobre mí, y por supuesto que te responderé con la mayor sinceridad, pero no
acabo de comprender su sentido.
- Intentaré explicarme mejor…
Vosotros formáis un grupo unido… -hablaba con lentitud, buscando las palabra
precisas-, yo soy vuestra amiga, Fonso me ha prestado una colección de sus
poemas, he posado para ti… Me parece excelente que las personas hagan cosas
diferentes a las triviales, la vida corriente es tan anodina… Pero estoy por
aquí de paso, de vacaciones, tengo mi vida hecha en otra tierra… Temo
defraudaros cuando dentro de muy poco regrese a casa.
- Ya sabemos que estás aquí de
vacaciones, pero eso no tiene ninguna importancia, no somos ninguna sociedad
secreta a la que haya que guardar absoluta fidelidad. Por supuesto que hay un
núcleo fundamental que si se rompiera haría inviables nuestros proyectos, pero
no hay ningún inconveniente en que quien lo desee pueda colaborar con nosotros
en la medida que lo permitan sus ocupaciones. Mi hermana, sin ir más lejos, no
forma parte del núcleo, ella prefiere dedicarse por entero a sus estudios, y
como comparte nuestras mismas ideas siempre que tiene ocasión nos echa una
mano. Comprende que las relaciones entre las personas se efectuarán un día sin
oscuridades, y acordes con la naturaleza espontánea que todos llevamos dentro y
que está en perfecta concordancia con el equilibrio de la Creación en su
conjunto, que la poesía que existe en todos los seres emergerá a la luz en su
momento y, entonces, todos los humanos viviremos en perfecta armonía, se habrá
recobrado de nuevo el sentido edénico y todos podremos ser dichosos y felices.
- Esa es la cuestión que me
preocupa, los conceptos que estás empleando proceden de los “anarquistos” -dijo
Thérèse con un cierto temblor en la voz.
- Puedes tener la seguridad de que
no soy ningún anarquista, ninguno del grupo lo es, pero nosotros intuimos un
camino paralelo a través del arte, un camino que no lleva a revueltas sangrientas
sino que propone hacer la revolución por medio de la cultura y la sensibilidad
artística, haciendo ver a todas las personas las múltiples habilidades
creativas que poseen en estado de latencia y que el actual sistema social
impide despertar y exteriorizar. Esta sociedad en la que hoy vivimos no tiene
las menores posibilidades de sobrevivir por mucho tiempo, y ha de cambiar con
prontitud porque la Naturaleza es mucho más fuerte que las tensiones que sobre
ella se puedan ejercer y este planeta, que existe desde hace millones de años,
no va a consentir que una especie tarada vaya a destruir a todas las demás.
Cuando se rompe el equilibrio ecológico por causa de la prepotencia de una
especie hay una especie de mecanismo oculto que logra que ésta acabe por
extinguirse, así sucedió con los grandes reptiles antediluvianos y así…
- La hecatombe nuclear me produce
escalofríos -musitó la muchacha que sufría aquella sensación correrle por todo
el cuerpo.
Julián se creyó obligado a colocar
su brazo sobre sus hombros y a estrecharla contra sí para reconfortarla.
-La vida está por encima de las
mezquindades humanas, las humildes hormigas ya vuelven a habitar los parajes
donde se produjo la primera explosión atómica experimental…
- Tampoco es muy consolador saber
que unos repugnantes insectos van a ser los únicos que sobrevivan.
- Por eso tenemos que luchar con
todas nuestras fuerzas para conseguir que el sistema social cambie, y la mejor
forma de hacerlo es la estamos poniendo en acción nosotros.
- Yo creo que Fonso no piensa de la
misma forma que los demás. He hablado con él sobre el tema y se le nota más
agresivo, más radical. Y tengo miedo por él y por todos, en este país no hay la
libertad que en el resto de la Europa occidental, tenéis una dictadura, y la
policía de por aquí no se anda con remilgos, en nuestra televisión ponen
algunas escenas de represión de manifestaciones que ponen la carne de gallina.
- No tienes nada que temer, Fonso es
ante todo un poeta y sostiene las mismas tesis que los demás del grupo. Aunque
haya quien piense que los poetas se encuentran en un estado intermedio entre
los hombres y los dioses en el fondo son tan humanos como el que más. Es posible
que tengan un corazón más sensiblero que el de un fotógrafo por la propia
deformación que les acarrea su actividad creativa. Los fotógrafod nos limitamos
a dejar constancia de la realidad del instante; según los filtros que
empleemos, el encuadre que hagamos, la sensibilidad de la película, y otra
serie de cuestiones técnicas que no vienen al caso, podemos acentuar un
dramatismo, poetizar una escena, enfatizar un tema… pero hay fotografías que
son completamente asépticas mientras que ningún poema puede serlo, el ego y las
circunstancia globales que envuelven al escritor aparecen siempre reflejadas en
él.”
- …Todavía conservo los negativos de
algunas de las instantáneas que la tomé en aquella ocasión. No, no sonría, no
son recuerdos de amores marchitos. Quizá sí la añoranza por una libertad perdida,
cuando se ejerce la política ya no queda tiempo para nada.
- El haber pertenecido a un grupo de
actividades dadá seguramente le habrá entorpecido de algún modo en su ascensión
dentro del partido, lo digo por aquello de la componente ácrata que sin duda
tiene la acepción.
- En absoluto, en nuestro partido
nunca se tiene en cuenta la procedencia de sus miembros -volvió a aparecer el político-.
Además uno no está en sus filas para practicar el alpinismo sino para servirle
con todas sus fuerzas, y con ello a toda la nación. Si en estos momentos tengo
un cargo importante dentro de él es porque he realizado un duro trabajo durante
muchos años, y se me considera el mejor para desempeñarlo. Aquello de la
acracia son anécdotas de juventud, cada persona tiene su sarampión cuando llega
a una cierta edad, ¿no cree?

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