sábado, 12 de enero de 2013

Entrevista Primera - Capítulo 6



CAPÍTULO 6

         Son las siete y media de la mañana. Dentro del vagón del metropolitano se apretujan los obreros. Huele a sudor, a sueño y a lociones de afeitar baratas. Dentro del túnel se detiene el convoy de sopetón y el brusco frenazo sirve para despertar a los adormilados. Después de un rato el tren reemprende la marcha despacio y traqueteando. Aparece una estación mal iluminada. En un cartel apoyado sobre la pared se puede leer CHAMBERÍ. Hay ruido de máquinas en funcionamiento y sacos de cemento apilados, pero no se ve a ninguna persona por los andenes. La velocidad va creciendo progresivamente y pronto desaparece la estación fantasma como si hubiera surgido de un sueño, y el sopor vuelve a vencer a los prensados en los vagones.

         Con objeto de relajar la tensión se me ocurrió preguntar:
         - ¿La primera vez que estuvo usted a solas con ella fue en La Granja, verdad?
      La pregunta debió de agradarle porque su rostro se distendió, y esbozando una sonrisa respondió:
         - Fue un día espléndido. Había vibraciones coloreadas en el aire…

 
         “Vibraciones coloreadas en el aire, y en las desnudas ramas de los árboles y en los helados estanques la naturaleza permanecía latente. Julián sabía elegir muy bien los exteriores para sus tomas, y adoptar los más apropiados a cada estación. Su modelo estaba extasiada hasta el punto de no tomar en consideración el gélido ambiente de la mañana y permitir que su piel fuera acariciada por la fría suavidad de las estatuas.
         - Mejor levanta un poco más el brazo para que choquen contra tu mano extendida los haces de rayos y podamos lograr un buen efecto de contraluz -¡click!-, ¡perfecto! Ahora vayamos a aquel paseo.
         - ¿Todavía faltan muchas? -tuvo un pequeño desaliento la muchacha al salir de su arrobamiento.
         - No, no te preocupes que casi tenemos acabado ya el carrete, y después nos vamos a tomar un buen tazón de café con leche bien calentito.
         El palacio de La Granja parecía dormitar en su conjunto como un abúlico can tumbado disfrutando la delicia del radiante sol de la mañana invernal. Tal vez las esfinges del jardín no fueran sino perros petrificados por el paso del tiempo. Los juegos de agua se encontraban detenidos y de las fuentes pendían chupones de hielo.
         - No estoy acostumbrada a levantarme tan temprano, una se hace enseguida a la buena vida -se justificaba Thérèse.
         - La verdad es que no pensaba que iba a hacer tanto frío, podíamos haber venido un poco más tarde, pero con una mayor inclinación de los rayos solares no se puede conseguir el mismo efecto, ¿comprendes?
         - Mais oui. El frío es lo de menos, en cuanto que se está un rato al sol el cuerpo se reconforta, pero al mismo tiempo, al estarme parada, la mente se embota y el sopor comienza a hacer presa. Me basta con moverme un poco y conversar para volver a entrar en reacción. ¡Ya estoy bien!
         - entonces recuéstate en la balaustrada como si te encontraras sola y soñaras con algo evanescente.
         - ¿Conoces los poemas de Fonso?
         - Le he escuchado recitar alguno, ¿por qué lo dices?, ¿acaso los consideras evanescentes?
         - Hay algunos que son sutiles hasta el límite.
         - Pues intenta rememorar alguno de esos, tal vez te ayudará a entrar en situación, pero en silencio, que sino saldrá movida la foto.
         - Tus deseos serán cumplidos, ni una palabra más…

“Se escuchaban entre la neblina
Que el albor creaba,
Entre los álamos del monte
Y el monasterio quedo y arruinado
Que el cercano río reflejaba,
Entre los espinos y las breñas,
Entre los jaramagos y musgos de las peñas,
Extraños rumores de fragua,
Elegías de amor y orgullo vano,
Endechas de romance y cantos de agua.

El río claro, agua durmiente
En vados bruñidos por los siglos,
Agua meditativa del juglar doliente,
Agua murmullo de reflejos de un ayer callado,
Agua, única noticia de que el tiempo pasa.”



            ¡Click!
            - ¡Ha salido perfecta! Parecías encontrarte en el reino de la Nada.
            La muchacha regreso del trance con lentitud. El reino de la Nada podría ser una metáfora del útero. Una casi recién renacida en un espacio ambiental casi virgen. Una virgen de veinte años renaciendo a cada nueva madrugada en la inmensidad de los espacios.
            - Casi me he quedado dormida.
        - Te puedo asegurar que ha merecido la pena el esfuerzo, esta foto causará sensación cuando la publiquemos en la revista.
            - ¿Cómo lleváis ese asunto?
            - Va lento, como deben de ir las cuestiones serias.
          - Los últimos son bastante surrealistas…, a los poemas de Fonso me refiero -aclaró.
      Caminaban ahora por un ilimitado sendero flanqueado por altas hayas. Una perspectiva con punto de fuga en el infinito.
            - Nos leyó algunos poemas en la fiesta de cumpleaños de mi hermana, y le acompañaba al piano tu primo Nando…
            - No le mientes siquiera que me produce náuseas escuchar su nombre.
            - ¿A quién?
            - Además no somos primos, sólo parientes lejanos.
            - Perdón, pensaba que vuestras relaciones eran fraternales, cuando hace unos días estuvisteis almorzando en la casa de mis padres parecía…
            - Pues ya ves que estabas equivocado en tus apreciaciones.
         - Está bien, pasemos del tema. Las últimas fotos las tiraremos junto a aquella fuente.
            - ¿También tú eres dadá? -le preguntó de improviso.
            - ¿Qué quieres decir? -preguntó a su vez Julián.
           - Todo eso de la revista… Fonso sólo hace ahora poemas fonéticos, y es una lástima porque los de antes eran muy bonitos.
            - ¿Piensas que las fotografías que te estoy tomando serán abstractas?
            - No, supongo que no -sonrió ella.
            - Puedes estar segura de que podrás reconocer en ellas todos tus rasgos, aunque no sé si en una cartulina se podrá contener tanta belleza…
            - Bueno, dejemos las bromas a un lado. Mira, te he tratado mucho menos que a los otros, y sin embargo algo debe de haber en tu forma de ser, o en tu carácter, que me hace sentir más confianza en ti que en los demás, incluida tu hermana. Creo que eres una persona franca y que me responderás sin ambages, por eso te formulé la pregunta.
            - Es muy agradable todo cuanto dices sobre mí, y por supuesto que te responderé con la mayor sinceridad, pero no acabo de comprender su sentido.
            - Intentaré explicarme mejor… Vosotros formáis un grupo unido… -hablaba con lentitud, buscando las palabra precisas-, yo soy vuestra amiga, Fonso me ha prestado una colección de sus poemas, he posado para ti… Me parece excelente que las personas hagan cosas diferentes a las triviales, la vida corriente es tan anodina… Pero estoy por aquí de paso, de vacaciones, tengo mi vida hecha en otra tierra… Temo defraudaros cuando dentro de muy poco regrese a casa.
            - Ya sabemos que estás aquí de vacaciones, pero eso no tiene ninguna importancia, no somos ninguna sociedad secreta a la que haya que guardar absoluta fidelidad. Por supuesto que hay un núcleo fundamental que si se rompiera haría inviables nuestros proyectos, pero no hay ningún inconveniente en que quien lo desee pueda colaborar con nosotros en la medida que lo permitan sus ocupaciones. Mi hermana, sin ir más lejos, no forma parte del núcleo, ella prefiere dedicarse por entero a sus estudios, y como comparte nuestras mismas ideas siempre que tiene ocasión nos echa una mano. Comprende que las relaciones entre las personas se efectuarán un día sin oscuridades, y acordes con la naturaleza espontánea que todos llevamos dentro y que está en perfecta concordancia con el equilibrio de la Creación en su conjunto, que la poesía que existe en todos los seres emergerá a la luz en su momento y, entonces, todos los humanos viviremos en perfecta armonía, se habrá recobrado de nuevo el sentido edénico y todos podremos ser dichosos y felices. 
         - Esa es la cuestión que me preocupa, los conceptos que estás empleando proceden de los “anarquistos” -dijo Thérèse con un cierto temblor en la voz.
            - Puedes tener la seguridad de que no soy ningún anarquista, ninguno del grupo lo es, pero nosotros intuimos un camino paralelo a través del arte, un camino que no lleva a revueltas sangrientas sino que propone hacer la revolución por medio de la cultura y la sensibilidad artística, haciendo ver a todas las personas las múltiples habilidades creativas que poseen en estado de latencia y que el actual sistema social impide despertar y exteriorizar. Esta sociedad en la que hoy vivimos no tiene las menores posibilidades de sobrevivir por mucho tiempo, y ha de cambiar con prontitud porque la Naturaleza es mucho más fuerte que las tensiones que sobre ella se puedan ejercer y este planeta, que existe desde hace millones de años, no va a consentir que una especie tarada vaya a destruir a todas las demás. Cuando se rompe el equilibrio ecológico por causa de la prepotencia de una especie hay una especie de mecanismo oculto que logra que ésta acabe por extinguirse, así sucedió con los grandes reptiles antediluvianos y así…
            - La hecatombe nuclear me produce escalofríos -musitó la muchacha que sufría aquella sensación correrle por todo el cuerpo.
            Julián se creyó obligado a colocar su brazo sobre sus hombros y a estrecharla contra sí para reconfortarla.
            -La vida está por encima de las mezquindades humanas, las humildes hormigas ya vuelven a habitar los parajes donde se produjo la primera explosión atómica experimental…
            - Tampoco es muy consolador saber que unos repugnantes insectos van a ser los únicos que sobrevivan.
            - Por eso tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas para conseguir que el sistema social cambie, y la mejor forma de hacerlo es la estamos poniendo en acción nosotros.
            - Yo creo que Fonso no piensa de la misma forma que los demás. He hablado con él sobre el tema y se le nota más agresivo, más radical. Y tengo miedo por él y por todos, en este país no hay la libertad que en el resto de la Europa occidental, tenéis una dictadura, y la policía de por aquí no se anda con remilgos, en nuestra televisión ponen algunas escenas de represión de manifestaciones que ponen la carne de gallina.
            - No tienes nada que temer, Fonso es ante todo un poeta y sostiene las mismas tesis que los demás del grupo. Aunque haya quien piense que los poetas se encuentran en un estado intermedio entre los hombres y los dioses en el fondo son tan humanos como el que más. Es posible que tengan un corazón más sensiblero que el de un fotógrafo por la propia deformación que les acarrea su actividad creativa. Los fotógrafod nos limitamos a dejar constancia de la realidad del instante; según los filtros que empleemos, el encuadre que hagamos, la sensibilidad de la película, y otra serie de cuestiones técnicas que no vienen al caso, podemos acentuar un dramatismo, poetizar una escena, enfatizar un tema… pero hay fotografías que son completamente asépticas mientras que ningún poema puede serlo, el ego y las circunstancia globales que envuelven al escritor aparecen siempre reflejadas en él.”

            - …Todavía conservo los negativos de algunas de las instantáneas que la tomé en aquella ocasión. No, no sonría, no son recuerdos de amores marchitos. Quizá sí la añoranza por una libertad perdida, cuando se ejerce la política ya no queda tiempo para nada.
            - El haber pertenecido a un grupo de actividades dadá seguramente le habrá entorpecido de algún modo en su ascensión dentro del partido, lo digo por aquello de la componente ácrata que sin duda tiene la acepción.
            - En absoluto, en nuestro partido nunca se tiene en cuenta la procedencia de sus miembros -volvió a aparecer el político-. Además uno no está en sus filas para practicar el alpinismo sino para servirle con todas sus fuerzas, y con ello a toda la nación. Si en estos momentos tengo un cargo importante dentro de él es porque he realizado un duro trabajo durante muchos años, y se me considera el mejor para desempeñarlo. Aquello de la acracia son anécdotas de juventud, cada persona tiene su sarampión cuando llega a una cierta edad, ¿no cree?

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