viernes, 5 de abril de 2013

Entrevista Segunda - Capítulo 14



CAPÍTULO 14

         Están desnudos, toman el sol hasta que les arde la piel y se chapuzan después en las frescas fuentes del canal, en un proceso continuo. Unos juegan al chito y otros al frontón contra el muro de un transformador de energía eléctrica. La meseta linda con los reactores experimentales de la Junta de Energía Nuclear, y a sus pies se extiende grande y desparramada sobre el verde la Ciudad Universitaria. Lo llaman “Cerro de los Locos”, concepto, este último, que tienen a gala los naturalistas que disfrutan de los beneficios del astro rey, y con el que de seguro se sentirían ofendidos sus vecinos científicos, que de cuando en cuando dejan que algún escape radiactivo llegue hasta Lisboa sin dar aviso del problema.

         - ¿De quién fue la idea del homenaje?
         - De Julián. Fue un duro golpe para todos. En alguna medida nos sentíamos culpables por no haber hecho lo suficiente para ayudar al amigo, y de hecho lo éramos, pero uno nunca puede pensar en que puede ocurrir una tragedia hasta que tiene lugar; luego es cuando se piensa que si se hubiera hecho tal cosa o cual otra es posible que no hubiera acaecido, siempre demasiado tarde. Todos teníamos una deuda con el amigo fallecido y Julián concretizo este sentimiento colectivo en acciones. Hizo gala de una excelente sangre fría en todo el asunto y se movió mucho y con rapidez. No solo preparó el homenaje sino que convenció a una compañía discográfica para que publicara su música, y hasta buscó personalmente a los intérpretes que consideró más idóneos.
         - Fue una pena que resultara tan deslucido el acto.
         - Nadie podía prever que aquel 23 de febrero resultaría tan sonado.



         “El gran salón del “Leal Musical” se había acondicionado para el evento. Trabajaron duro los compañeros durante toda la mañana moviendo los instrumentos musicales y las estanterías repletas de discos, colocando las sillas para los espectadores, disponiendo las esculturas y los dibujos de Ernesto y las fotografías de Julián. Se distribuyeron las últimas tareas pendientes y quedaron citados para una antes de la reseñada como comienzo del homenaje.
       A la hora prevista sólo habían llegado los santiaguinos, Thérèse y Fonso con su compañera, pues habían almorzado todos juntos.
          - Ha quedado todo muy bien montado -dijo Claudina-, a él le hubiera gustado mucho.
         - No sé qué decirte, era muy especial para todo, demasiado perfeccionista -señaló su esposo.
         - Buscar la belleza es lo único importante en este asqueroso mundo -recitó Charo.
      - Como frase no está nada mal, es muy rotunda, pero expresa un sentimiento de decadencia -apuntó Pedro-, una sociedad que encabeza la relación de sus valores por los estéticos es signo inconfundible de que ha perdido su rumbo. Fíjate en los griegos y los romanos, cuando tenían cosas importantes que hacer consideraban el arte como un lujo o como un medio de propaganda política, y cuando lo elevaron a la categoría de necesidad social estaban en pleno declive.
       - Sobre la historia se puede especular tanto y poner tantos ejemplos contradictorios que es muy difícil poder establecer cualquier globalización, ¿no estás de acuerdo, Thérèse? -acabó por preguntar Fonso a la amiga para intentar que tomara parte en la conversación pues la encontraba como ausente.
         - Sí -contesto ella sin salir de su abstracción.
         - No estés tan triste -aconsejó Fonso a su amiga-, todos somos conscientes de que el motivo por el que estamos reunidos no tiene nada de alegre, pero tampoco tenemos por qué seguir amargándonos y darle vueltas y más vueltas al asunto. Ante lo ineluctable no se puede hacer nada.
         - No sólo me entristece la muerte de Nando, aunque haya sido un rudo golpe. Es que tengo la sensación de que todo va a cambiar entre nosotros a partir de ahora. Me resulta difícil de explicar, es como estar en el punto final de una época, saber que a partir de mañana todo será diferente. Que el acto que nos reúne no sólo es una despedida póstuma a nuestro amigo fallecido sino que también va a constituir una especie de adiós entre todos nosotros.
         - Hacía ya años que no nos veíamos con demasiada frecuencia -apuntó Fonso-, sin que ninguno lo hubiéramos premeditado la vida nos ha ido marcando a cada uno un camino diferente, lo que es muy natural porque nadie puede vivir anclado en el pasado, todo evoluciona a nuestro alrededor y nosotros también lo vamos haciendo día a día.
       - Pero cuando alguno hablaba con otro era entendido, teníamos un mismo idioma particular, ahora el único tema de conversación posible es el referente a recordar asuntos pasados, hemos llegado a un punto en el que nos resulta imposible avanzar juntos. No sé si me explico…
          - Creo entender lo que quiere decir Thérèse -intervino Pedro-. El haber conseguido montar este homenaje tan bien y en tan poco tiempo es un signo de madurez, de obra preparada por una personas que han tenido muchas experiencias y que las saben aprovechar  para enfrentarse con su entorno cualquiera que sea el cariz qu este adopte. De individuos que ya no tienen la necesidad de formar un grupo conjuntado como medida precautoria ante lo que el futuro les pueda deparar. Lo que ha terminado es la adolescencia, la época de los sueños. Claro que no se cambia de un día para otro, se sigue un proceso continuo, pero siempre hay un momento exacto en el que se llega a tener plena conciencia de ello.
        Fonso iba a replicar cuando la llegada de Cristal y Ernesto se lo impidió. El avanzado estado de gestación de la excantante provocó que el tema de conversación cambiase y recayera sobre su abultada barriga, cuando al poco entró Julián en el local con el rostro demudado.
         - Os veo muy tranquilos, ¿no os habéis enterado todavía?
         - No -respondieron los otros a coro-, ¿qué pasa?
         - La Guardia Civil ha asaltado el Congreso de los Diputados.”



         - Podíais haber retrasado la celebración del acto.
       - Sí, eso se pensó en un principio, tuvimos un pequeño debate sobre el tema y durante su transcurso llegaron los músicos dispuestos a actuar, y ya se prefirió que se realizara el acto según estaba programado. Tampoco se llegó a colapsar la vida en la ciudad aquella tarde, aunque era muy natural que la gente prefiriera quedarse en casa a la espera de noticias que asistir a un concierto de música de vanguardia. Se comenzó el homenaje con una puntualidad inusual para las costumbres de nuestro país y se concluyó con la mayor rapidez posible que no llegara a dar una imagen de precipitación, y después cada uno se marchó a sus propios asuntos. Los amigos nos dimos perfecta cuenta de que ya no teníamos nada en común, que cada cual tenía su propio camino trazado y que el pasado bien pasado estaba. Había sido una pena la prematura muerte de Nando, pero era mucho mejor dejarnos de nostalgias y que él descansara el sueño eterno en paz. Tan sólo Julián ha continuado haciendo de su memoria una especie de religión laica y se ha empeñado en que su música vaya siendo conocida cada vez más. Puede que lo haga por su sobrina, pues cabe la posibilidad de que fuera hija de Nando.
         - Julián lo niega rotundamente.
        - Sus motivos tendrá, a mí es un asunto que no me va ni me viene, nunca llegué a tener una honda amistad con Miriam aunque siempre me pareció una buena chica, creo que se casó con un patán con mucho dinero y que se fue a vivir al sur. Desde aquel día no he vuelto a tener un contacto directo ni con ella ni con su hermano, y por supuesto tampoco con Thérèse. Ahora con la publicación del libro todo se ha vuelto a remover, historias rancias que ya estaban casi olvidadas. Me agrada que mi vieja amiga tenga éxito en la literatura, así se van cumpliendo los sueños que me contaba a orillas del Sena, pero podía haber elegido otro tema que no nos implicara a sus amigos para escribir sobre él.
       - Julián me dijo que todos, excepto ella, estuvieron juntos de nuevo en la gran manifestación que se celebró unos días después.
         - Asistimos todos a ella, pero cada uno por su lado. Julián ya empezaba a ejercer de figurón y estaría en la cabeza, y Fonso iba en la cola con los radicales. Mi esposa y yo tuvimos que abandonarla a la mitad porque ella comenzó a sentir los dolores del parto, con lo que por un encadenamiento de casualidades nuestro niño nació madrileño.
           - Y dejaste la escultura definitivamente.
      - Conseguí por oposición una plaza de profesor en un instituto de aquí y nos trasladamos a vivir con mis padres. Cuando mi viejo se jubiló, traspasó la perfumería y se compró un apartamento en Villalba. Nos dejó a nosotros el piso y me bajé todo lo que tenía almacenado en el estudio a una amplia habitación con el propósito de reanudar mis actividades artísticas, pero entre las clases y la familia no me queda tiempo para nada, aunque ¿quién sabe?, algunas veces me vuelve la tentación… Bien, ¿damos por terminada la entrevista?
         - Sí, muchas gracias, has sido muy amable gastando tu tiempo conmigo.
       - Ha sido un placer. Espero que ahora cumplas tu deuda con el el abnegado admirador, ¿no lo habrás olvidado?
         -Tenía la esperanza de que no lo recordaras tú porque se ha hecho un poco tarde y me siento bastante cansada.
         - Podemos salir a la calle y así te despejas un poco, cambiar de aires es siempre un buen recurso contra el cansancio…

jueves, 4 de abril de 2013

Entrevista Segunda - Capítulo 13



CAPÍTULO 13

         Una ambulancia avanza a toda velocidad por la calle de Bravo Murillo con dirección hacia la plaza de Castilla. Llueve a mares en el frío crepúsculo invernal y las luces giratorias chocan contra las miradas de los transeúntes cubiertos con sus paraguas, resbalan por el húmedo asfalto y se mezclan con la iluminación de los escaparates de mercerías, ferreterías, zapaterías y ultramarinos. El tapón de tráfico es fenomenal y la ambulancia va sorteando los obstáculos rodantes. En cuanto que bordee el monumento a Calvo Sotelo la vía se ensanchará y el conglomerado sanitario de “La Paz” se alzará a la izquierda de su conductor, grande y próximo, recortado bajo un cielo de pizarra.

         Hubo una larga pausa. Ernesto quedó abstraído, recordaba sin duda aquella última visita, y yo respeté su silencio mientras bebía un sorbo de mi cubata. Sabía que no iba a ser necesario preguntarle sobre la muerte de su amigo, que el mismo sacaría a relucir el tema, y así fue.
         - A pesar de todo ninguno pensábamos que nos dejaría tan pronto. Teníamos la vaga sensación de que aquello sería pasajero, que algún día conseguiría acabar una obra con la que quedara satisfecho y se tomaría un reposo en su actividad, dejaría de inyectarse y se haría una cura de desintoxicación. Es probable que él también tuviera esa intención y que su muerte se debiera a un lamentable accidente, droga adulterada con estricnina o algo similar. Por supuesto que no creo en la posibilidad de que se suministrara una sobredosis con el propósito de suicidarse, siempre fue una persona que amaba mucho la vida y disfrutaba de ella con todas sus ansias, quería apurar todos los placeres y todos los sufrimientos también. En una palabra: vivir.

         “La habitación estaba sombría. Las cortinas estaban echadas y el piano silencioso. Hacía un frío glacial, de muerte. A Claudina todavía le quedaban restos de la resaca resultante de la fiesta de la noche anterior, pero había querido subir a felicitarle el Año Nuevo. “lo mismo nos dijo que no quería salir como disculpa para no venir a nuestra fiesta y después se marchó a otra”, pensó la mujer. Pero no, sobre el sofá había un cuerpo tumbado.
      - ¡Todavía durmiendo!, ¡despierta vago, que es más de mediodía y hace un día espléndido! -gritó con alegría al tiempo que descorría las cortinas del gran ventanal.
         Pero no recibió ninguna respuesta, y cuando volvió la vista hacia el sofá la sonrisa quedó helada en sus labios. Del brazo desnudo colgaba todavía la jeringuilla.”

 
         - Julián afirma que fue un derrame cerebral.
         - Sí, esa es la versión oficial. Cuando Claudina descubrió el cadáver se llevó el gran susto, pero conservó el ánimo, es una mujer con mucho carácter, conseguida a fuerza de tristes experiencias, todo aquello de salvador allende debió de ser brutal. Bien, como te decía, tuvo los nervios serenos para dejarlo todo tal y como estaba y bajó a informar a su esposo del luctuoso suceso. Después consiguieron localizar a Julián, y éste, de común acuerdo con la familia del finado lo arregló todo para que no se produjera el gran escándalo. No les resultó difícil encontrar un médico dispuesto a firmar el certificado de defunción con las condiciones requeridas por ellos. Yo, desde luego, no estuve presente, por aquellas fechas todavía estaba en Valladolid, pero Fonso me lo contó todo después. Como hicieron desaparecer la heroína que todavía quedaba no se pudo analizar una muestra para poder verificar si en realidad se encontraba adulterada o no, con lo que siempre quedará flotando la duda. Como la fecha del fallecimiento coincidía con el aniversario del día en que se conocieron Thérèse y Nando ella opta por la versión del suicidio, al que lo llevan los remordimientos de su frustrado amor. Así satisface su mentalidad romántica y sus anhelos de protagonismo.
         - Es también una posibilidad.
         - Pero muy remota. Ya te he dicho que él era una persona muy vitalista. Además es de suponer que hubiera dejado una carta explicando los motivos que le impulsaban a ello, o algo por el estilo, y no se encontró nada.
         - Tal vez se lo comunicara verbalmente a alguna persona íntima, bien bis a bis o a través del teléfono.
         - ¿Una conferencia con Thérèse?  Ni siquiera a ella se la ha ocurrido mencionar tal cosa.
         - Podía temer vuestros reproches por no haber avisado a nadie a tiempo. Nunca he pensado en llevar a cabo una acción tan horrenda y no puedo adivinar lo que pasara por la mente de una persona que se encuentre dispuesta a dar un paso tan definitivo, pero siempre se suele querer explicar a los demás la razón de la propia sinrazón.
         - En cualquier caso no dejan de ser hipótesis.

martes, 2 de abril de 2013

Entrevista Segunda - Capítulo 12



CAPÍTULO 12

         Las ovejas pastan por el ribazo. El suelo es árido pero aún quedan algunas matas de hierbas por aquí y por allá. El pastor es un hombre enjuto, seco y de baja estatura, que lleva la negra boina calada hasta las cejas. Se ha sentado sobre un gran bote de hojalata. CONSERVAS ARAGONESAS, se puede aún leer en las grandes letras medio borradas por el sol y la lluvia, junto a la estampa de unos tomates con forma de pera que parecen berenjenas verdes, pues también se ha perdido el color original de la litografía. Hay muchos raíles, todos iguales y paralelos que se pierden a izquierda y derecha. El hombrecillo está a gusto a la sombra del muro de la gran factoría. Sabe que allí dentro se fabrican esos ruidosos vehículos que traquetean sobre las vías y asustan a su rebaño. Es una suerte que hoy se encuentren de huelga los obreros, así no se espantaran sus ovejas y podrán aprovechar los hierbajos. El perro, un podenco deslustrado, ladra a un nítido cielo azul blanquecino en el que no se vislumbra ni una nube y viene a cobijarse entre las piernas de su dueño. En un cartel puesto sobre la puerta de madera pintada de verde oliva pone FACTORÍA VILLAVERDE.


         - Lo que me continúa extrañando es que hubieran conseguido hacer las paces después del follón de París.
     - Nunca se puede hablar de una paz absoluta, era una sucesión de continuos armisticios. Estaba claro que la armonía de antaño, en el supuesto de que alguna vez hubiera existido, estaba rota por completo.
         - Luego reconoces que la armonía pudo haber sido un mito más.
         - Puede que sólo fuera una especie de referencia para tener algo que añorar que nos uniera; no, no se trataba de un paraíso perdido sino de uno imaginado, de un espejismo. Tampoco hubo demasiado tiempo para saber si la armonía hubiera podido ser duradera. La banda en la que cantaba Cristal tenía una gira de actuaciones por diversas partes del país para presentar su disco, una gira, que dicen en su argot, y yo los acompañé para ayudarlos a montar los escenarios. Fue un verano tremendo, siempre de un lado para otro sin descanso, cruzando la geografía nacional en cien sentidos distintos. Una de las actuaciones fue en Valladolid, la ciudad natal de ella, y me presentó a su familia y los caí muy bien, lo que no era de extrañar porque entre tanto melenudo desaliñado debía de parecer un chico modelo. En fin, Cristal también acabó la gira agotada y la convencí para que dejara la banda aunque sólo fuera por una temporada. Nos fuimos a vivir a Valladolid, donde ella tenía conocidos que nos podían proporcionar trabajo, pero su familia, a pesar de que su padre era sindicalista de toda la vida, no tragaba con que ella y yo conviviéramos sin haber pasado por la vicaría, y tuvimos que arreglar los papeles a toda prisa.
         - ¿Cómo sentó a vuestros amigos ese asunto de la boda?
         - Les debió de parecer una actitud pequeño-burguesa, tanto a los míos como a los de ella, y reconozco que no deja de serlo, pero como en tantas otras  cuestiones el pragmatismo se impuso a la propia opinión. Tampoco hubo un rechazo muy tangible sino más bien una despreocupación. Luego, como la ceremonia se celebró allá tenían una magnifica disculpa para no asistir ninguno, aí que la ceremonia fue familiar.
         - Lo que te sentaría muy mal.
         - Pues sí, cómo no había de sentarnos mal a los dos, aunque teníamos cuestiones más importantes en las que pensar: había que montar el piso, buscar un trabajo estable, todas esas parafernalias que lleva aparejadas el matrimonio.
         - Pro todo fue bien.
        - Afortunadamente enseguida encontré curro en una academia de dibujo, y mi esposa, que ya estaba embarazada, daba clases particulares de piano en nuestro domicilio, pues a pesar de encantarla el rock había estudiado música clásica en el Conservatorio. Fue un periodo muy feliz, aunque no dejé de sentir una gran añoranza por esta ciudad: las exposiciones, las películas de estreno, el teatro… todo el ambiente en general, que cuando lo tienes que soportar a diario resulta enervante con tanto tráfico y tanta gente por todos lados, pero que se echa de menos cuando te falta.
         - Te comprendo muy bien, yo también he tenido esa experiencia. Somos urbanitas, y eso tara el disfrute de ambientes mejor adaptados a la escala humana.
         - A veces me escapaba de allí, aunque sólo fuera para un fin de semana. Para mí era como un balón de oxigeno respirar el aire enrarecido de la ciudad con todos sus humos y su toxicidad. No hacía grandes cosas, el simple viajar en un medio de transporte tan asqueroso como el metropolitano constituía para mí una aventura. En una de estas fugaces visitas a la capital vi por última vez a mi amigo Nando. Lo encontré en muy mal estado, tanto de salud como mental, parecía estar viviendo en otro mundo, y de hecho creo que ya moraba en un mundo personal que se había ido fabricando a su medida. En parte lo atribuí a la soledad, pues a la sazón Charo y Fonso ya vivían juntos y habían montado una librería en sociedad con los santiaguinos.

         “Fonso ya le había advertido que su mutuo amigo se apartaba cada vez más de cuanto le rodeaba pera adentrarse cada vez con mayor intensidad en el infernal mundo de la creación. No obstante fue bien recibido por el músico.
         - ¡Cuánto tiempo sin vernos!, ¿qué tal os va? -le preguntó Nando con afabilidad.
         - Muy bien, aunque llevo una existencia mediocre dedicándome a la enseñanza soy feliz con mi esposa, es una forma de vida diferente.
         - Se te ve más gordo, señal de que el matrimonio te sienta a las mil maravillas.
      - Se puede aguantar, la sociedad acaba por imponerse al individuo y hay que someterse a ciertas sevicias. Dentro de poco voy a ser padre.
         - Eso está muy bien, es lo único que te falta para completar el perfecto cuadro de familia, un rorró en pañales entre tus brazos.
         - No tienes ninguna necesidad de ser mordaz. Sé muy bien que este no es el modelo de vida que imaginaba hace tan sólo unos pocos años., la bohemia con sus diversiones y su continuo movimiento me parecía algo ideal, pero después de la crisis nerviosa me lo tuve que replantear con seriedad y analizar cuidadosamente que era lo más conveniente para mi equilibrio.
         - Perdona si con mis palabras he herido tu susceptibilidad, no era esa mi intención. De veras que tienes un aspecto muy saludable.
         - Siento no poder decir lo mismo respecto del tuyo. Te encuentro muy demacrado y mucho más delgado, y eso que nunca te has caracterizado por la robustez.
         - Es que yo no tengo una linda mujercita que me cuide.
      - Si no la tienes es porque no has querido. Todas las damiselas estaban siempre ronroneando a tu alrededor, sólo tenías que haber estirado la mano para haber escogido la que mejor te conviniera.
      - Ninguna valía lo suficiente para dedicarme a ella con exclusividad. Por cierto, Miriam tuvo una niña preciosa.
         - No sabía nada de que se hubiera casado.
         - Continúa soltera por el momento.
         - ¿Quién es el padre?, ¿viven juntos?
         - Ella sigue viviendo con su familia y la personalidad del padre pertenece al secreto del sumario -sonrió Nando, dando a entender con la inflexión de su voz más de lo que decían sus palabras.
         - ¿Tal vez tú mismo?
         - Por el momento es sólo suyo y del Espíritu Santo. Como ella es tan católica tiene acceso a ciertos milagros.
         - No bromees con esas cuestiones tan sagradas, la paternidad es un asunto muy serio.
         - Y la maternidad también, ¿continúa tu esposa dando chillidos por los escenarios?
         - No, lo dejó hace ya tiempo, poco antes de casarnos, a mí tampoco me agradaba que permaneciera en esa profesión.
         - Hombre, ser soprano, por ejemplo, es una profesión muy digna y muy importante, alguien tiene que cantar lo que componemos los músicos. Claro que no es lo mismo cantar que pegar gritos.
         - Ella sabe cantar muy bien y tiene una voz muy agradable, aunque no un registro muy amplio de tonalidades, además estudió música en su juventud y en la actualidad está dando lecciones de piano particulares, de piano clásico -recalcó Ernesto.
        - Formáis una familia de maestros muy completa, las futuras generaciones de artistas os tendrán que estar profundamente agradecidos.
         - No te rías de mí, por favor. Ya sé que tu sigues en la brecha y que los demás hemos abandonado la lucha, pero la situación se impone muchas veces a los propios deseos.
         - No te reprocho nada, es el signo del tiempo presente y tú estás dentro de él. Unos buscaban la revolución mediante las convulsiones políticas mientras que otros lo hacíamos a través del arte, y de todos los esfuerzos realizados lo único que se ha conseguido es habitar sobre una mancha de aceite inmóvil, el reposo de los guerreros será largo y feliz. ¿Cuánto tiempo hace que no sale de tus manos una escultura?
         - Era demasiado duro para mí, sabes muy bien que aunque mis esculturas tenían una cierta calidad no llegaban a ser genialidades, y me dejaba la vida en su realización, el esfuerzo creativo tuvo mucho que ver en la célebre crisis… Sin embargo mis manos son más hábiles que antes, dibujo mucho y hago cerámicas, y tengo una mayor confianza en mis propias posibilidades. Corrigiendo a los muchachos se aprende mucho. Si tienes por ahí una hoja de papel te haré un retrato mientras seguimos conversando, siempre llevo encima varios lapiceros.
        - Desde que se fue Fonso aquí sólo queda papel pautado, pero puedes utilizarlo. Toma -y le entregó algunas hojas que recogió de encima del piano.
         - No sé si…
         - No te preocupes, es un papel como cualquier otro. Tú dibuja con tranquilidad.
         - Está bien, ponte cómodo y no te muevas mucho.
       Nando se arrellanó en un sillón, encendió un cigarrillo, se cruzó de piernas y prosiguió con su tema.
          - El poeta ya tiene ahora bastante con vender libros.
         - La poesía no le da a nadie para comer. Su otra alternativa hubiera sido dedicarse a la enseñanza y no tiene madera de pedagogo, o al menos eso afirma él -mientras hablaba su firme pulso iba trazando rasgos seguros sobre el papel.
       - La música tampoco produce una gran compensación económica, a no ser que te vendas y te dediques a hacer cosas facilonas y comerciales, o a dirigir orquestas para sordos, pero la compensación espiritual es inconmensurable. Si no pudiera componer la música que deseo la vida carecería de sentido para mí.
         - Si he serte sincero durante algún tiempo consideré que lo tuyo era una simple postura snobista, un montaje para hacerte más reseñable para los demás sin nada sustancial que lo respaldara. Pero los hechos me obligan a reconocer ante ti el profundo error en que me encontraba.
         - Tampoco estabas tan equivocado. Es cierto que en un principio no me tomaba mi profesión muy en serio, me gustaba la música desde pequeño porque es agradable y te ayuda a soñar, pero me quedaba en la superficie. Me surgían temas en la cabeza y me limitaba a desarrollarlos sin conseguir nada digno de perdurar, mucha floritura y poca sustancia. Tal vez era una cuestión de aprendizaje, en cuanto eres capaz de armonizar te quedas deslumbrado y piensas que has conseguido una maravilla. Más tarde vas alcanzando capacidad crítica y ya no te agrada nada de lo que haces, te parece todo trivial y frívolo, y te exiges más, cada vez más en pos de una perfección que sabes que es imposible de aprehender, que siempre se encuentra un paso más allá de aquel al que tú has llegado, pero que te reta a seguir avanzando y te obliga a caminar, a seguir su diabólico juego. Y un día llegas a la conclusión de que tu vida, mejor dicho, lo que le da su pleno sentido a tu vida es esa tensión existente entre lo que puedes y lo que te exiges.”

          - Pensé que ese pasaje era literatura, una forma de ensalzar la autora a su amor tan trágicamente desaparecido.
         - Pues no, tal vez se quedó corta en cuanto al dramatismo con su descripción. Resulta impresionante ver a una persona tan adentrada en sí misma. Palpar el sufrimiento reflejado en su rostro y saber que es esa su manera de ser feliz, de sentirse realizado.
         - Sin duda el dibujo que le hiciste en esa última visita es el que aparece en la portada de uno de los álbumes que se publicaron póstumamente.
            Sí, para ser exactos del que se publicó con motivo del homenaje a los pocos meses de su muerte; lo elegimos porque conseguí dar con la expresión que tenía Nando en las fechas que precedieron a su óbito.
           - En efecto que resulta impresionante su expresión -afirmé.