jueves, 14 de febrero de 2013

Entrevista Primera - Capítulo 14



CAPÍTULO 14
         Parece la fachada de un templo griego trasplantado a un renacimiento incipiente. Hasta los leones de bronce son la transmutación alquimista de otros de mármol capturados en la portada de una iglesia lombarda. Durante varias décadas parecía un museo cerrado, un lujoso almacén para guardar las antiguallas que no tenían cabida en los almacenes del cercano “Prado”. Luego la televisión ratificó una tarde a todo el país que la abstracta impresión del ciudadano medio no iba muy descaminada cuando apareció en la pantalla el tío de los bigotes y el tricornio: lo habían adecentado  en los últimos años para exponer las colecciones del diecinueve.

         - ¿Fueron los compañeros de su partido los que le proporcionaron trabajo aquí?
      - No, me lo busqué por mi cuenta. Por aquellas fechas había cantidad de nuevas publicaciones, se respiraban aires aperturistas, y no me resultó nada difícil encontrar un buen puesto. El resto de mi vida ya es de todos conocido, cuando se ejerce un cargo público no hay secretos que se puedan mantener ocultos, para eso están ustedes los periodistas, para hacer diáfano el proceso democrático.
         - Tan sólo me ha quedado un punto oscuro: el referente a la muerte de Nando.
         - Es una necedad por parte de Thérèse  suponer que Fernando murió a causa de una sobredosis de heroína –respondió rápido y seco-, el examen forense que se realizó inmediatamente es bastante explícito y rotundo, y expresa de una forma meridiana y tangible que su muerte se debió a un derrame cerebral causado por el exceso de actividad intelectual. Así era nuestro amigo, trataba de alcanzar la pureza absoluta en los sonidos musicales, y el querer alcanzar la perfección en cualquier campo conlleva graves riesgos, a menudo letales. Cuando recibí la noticia de su fallecimiento me quedé helado.


       - Desde luego que no concuerda nada la tesis de que ustedes se encontraran regañados con que fuera precisamente usted el principal instigador del homenaje y la persona que con mayor y ejemplar empeño se ha dedicado a la difusión de su música.
         - Era lo mínimo que se podía hacer en su memoria. En cuanto a lo referente a dar a conocer su obra más que un trabajo puede considerarse como un deleite, y ya hace meses que importantes musicólogos han tomado el relevo. Pero todavía no se ha alcanzado el éxito que la empresa merece, la música culta contemporánea está aún muy poco reconocida y considerada en nuestro país, aunque se van dando grandes pasos por conseguirlo, y es mucho el esfuerzo que se está haciendo por ello desde el Gobierno. Pero no es una labor fácil, como no lo es ninguna de las metas que nos proponemos conseguir, podríamos decir que hemos partido de cero, como en tantas cuestiones, y son muchas las zancadillas que desde todos los lados se nos ponen…
         Como veía que sus explicaciones volvían a convertirse en un discurso político me apresuré a preguntar:
         - ¿Cómo se le ocurrió invitar también a Thérèse al homenaje?, por aquellas fechas ya no tenían ninguno de ustedes una relación cordial con ella.
         - Tal vez fue un ramalazo del romanticismo trasnochado de nuestro amigo Alfonso, pues fue él quien tuvo la peregrina idea y quien nos convenció a los demás. En parte tenía razón en sus conclusiones al respecto, había que olvidar pequeñas rencillas y estar todos juntos y unidos en aquellos momentos difíciles, todos los que le habíamos tratado y compartido con él los años más hermosos de la juventud teníamos igual derecho a darle nuestro sentido adiós.
         - Fue una pena que en el último momento les desbaratara tan hermosa y sentimental empresa una loca y estúpida algarada anacrónica.
         - El homenaje se celebró a pesar de todo, claro que sólo acudimos los amigos más íntimos y estuvo un poco deslucido por la tensión del momento y la falta de público. Pero lo más importante es que se rompiera una lanza ya a favor de sus creaciones, y que se diera a conocer el disco con algunas de sus obras para que la sublime música de nuestro amigo no cayera en el pozo del olvido. Otro error de la novelista es pretender sentar el acta de defunción de la relación entre todos nosotros con motivo de aquel acto, pues el resto de los amigos volvimos a estar juntos y unidos con motivo de la gran manifestación de adhesión a la democracia que se celebró a los pocos días. Hubiera sido un final más hermoso situar la conclusión de su libro en aquel precioso evento, pero ella ya no estaba con nosotros para poder dar testimonio de lo que pasó, pues partió aquella misma noche muy asustada. Era evidente que nuestros caminos, el de ella y el del resto del grupo, se habían bifurcado por completo.


         - En cierto modo el que ustedes permanezcan impasibles homenajeando a su amigo fallecido mientras todo el país andaba desconcertado tiene un sentido muy bello, de compromiso con el Arte antes que estar al albur de las diferentes eventualidades -hice una digresión que me alejaba del tema.
         - Pero un poco provinciano, fue mucho más universalista nuestra otra actitud de manifestarnos junto con el pueblo.
         - Como extranjera era muy normal que tuviera miedo y no comprendiera nada de aquello, muchos nativos también estábamos pensando que sufríamos alucinaciones -regrese al tema.
         - En ella y en otros muchos forasteros no deja de ser una falta de confianza en el recto sentido común de la mayoría de nuestros ciudadanos. Poco podían prever que a la vuelta de unos pocos años formaríamos parte de la misma Comunidad democrática. Pero ésta es la realidad, y dentro de unos días seremos miembros de pleno derecho de la OTAN. Espero que no caiga usted en la tentación de hacerme preguntas referentes al Referéndum.
         - Caería con mayor gusto que Eva cuando mordió la manzana, pero sobre ese tipo de frutas tienen pleno dominio otros compañeros de la redacción y lo podrían considerar como un intrusionismo en su campo… aunque -le guiñé un ojo-, ellos tampoco tendrían por qué enterarse…
         - Estoy convencido de que lo vamos a ganar, y no es una falsa presunción. Tengo todos los datos al respecto. E indiscreción por indiscreción: ¿qué piensa votar usted?
         - Todavía no lo sé, y no trato de evadir la respuesta, es un tema que no me ha preocupado nunca, y es posible que ni me acerque a las urnas.
         - Eso no, sería hacerles un juego a los antidemócratas. A nadie nos ha preocupado nunca demasiado, pero los hay que siempre hacen lo posible por fastidiar a los demás y obligan a perder el tiempo a todo el país y a la maquinaria del Estado con estas cuestiones. Se merecen un fuerte correctivo por ser tan cortos de miras y tan chinchosos.
         - Gente similar a Thérèse…
         - ¡Ja, ja, ja! -le agradó la comparación-. En efecto, ese tipo de personas a quienes les viene pintiparado el refrán del perro del hortelano. No volví a tener noticias de ella hasta que tuvo el “detalle” de enviarme un ejemplar dedicado de su libelo. Me lleno de indignación en un principio, pero ya sabe que “no hay mayor desprecio que no crear aprecio”, así que ni me ha molestado en escribirla para darle mi opinión recriminatoria sobre tan lamentable elucubración… pienso que no sería mala idea enviarle el ejemplar de su publicación en el que aparezca la entrevista, para que esté al corriente de mi opinión al respecto. Ustedes podrían encargarse de ello.
         - Con mucho gusto lo haremos. De cualquier forma es costumbre de la redacción enviársela a todas las personas que aparecen mencionadas en algún artículo, una especie de deferencia editorial… Muchas gracias por todas las molestias que le haya podido ocasionar y por permitirme robarle su precioso tiempo -dije, al tiempo que me ponía en pie, dando por terminada la entrevista.
         - No hay de qué -me respondió él, levantándose también-. Me ha hecho pasar una velada muy agradable… -dudó un momento-. Ya sabe, no olvide pasarme lo que redacte antes de que se vaya a publicar el artículo, por si se desliza algún equívoco. Es muy importante cuidar los detalles y la imagen…
         - No tenga ningún cuidado que no lo olvidaré.
         - La acompañaré hasta la puerta.
         - No se moleste…
         - Será un placer.
         - La decoración de su vivienda es muy hermosa, pero parece un poco pasada de moda, ¿no?, y perdone si le parece impertinente la apreciación.
         - Continúa perteneciendo a mis padres, y permanece acorde con sus gustos. Aunque se pasan la mayor parte del tiempo en el campo con mi hermana y su esposo de vez en cuando pasan una temporada aquí, y les agrada que todo permanezca igual que siempre.

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