CAPÍTULO 14
Parece la
fachada de un templo griego trasplantado a un renacimiento incipiente. Hasta
los leones de bronce son la transmutación alquimista de otros de mármol
capturados en la portada de una iglesia lombarda. Durante varias décadas
parecía un museo cerrado, un lujoso almacén para guardar las antiguallas que no
tenían cabida en los almacenes del cercano “Prado”. Luego la televisión ratificó
una tarde a todo el país que la abstracta impresión del ciudadano medio no iba
muy descaminada cuando apareció en la pantalla el tío de los bigotes y el
tricornio: lo habían adecentado en los
últimos años para exponer las colecciones del diecinueve.
- ¿Fueron los
compañeros de su partido los que le proporcionaron trabajo aquí?
- No, me lo
busqué por mi cuenta. Por aquellas fechas había cantidad de nuevas
publicaciones, se respiraban aires aperturistas, y no me resultó nada difícil
encontrar un buen puesto. El resto de mi vida ya es de todos conocido, cuando
se ejerce un cargo público no hay secretos que se puedan mantener ocultos, para
eso están ustedes los periodistas, para hacer diáfano el proceso democrático.
- Tan sólo me ha
quedado un punto oscuro: el referente a la muerte de Nando.
- Es una necedad
por parte de Thérèse suponer que
Fernando murió a causa de una sobredosis de heroína –respondió rápido y seco-,
el examen forense que se realizó inmediatamente es bastante explícito y
rotundo, y expresa de una forma meridiana y tangible que su muerte se debió a
un derrame cerebral causado por el exceso de actividad intelectual. Así era
nuestro amigo, trataba de alcanzar la pureza absoluta en los sonidos musicales,
y el querer alcanzar la perfección en cualquier campo conlleva graves riesgos,
a menudo letales. Cuando recibí la noticia de su fallecimiento me quedé helado.
- Desde luego
que no concuerda nada la tesis de que ustedes se encontraran regañados con que
fuera precisamente usted el principal instigador del homenaje y la persona que
con mayor y ejemplar empeño se ha dedicado a la difusión de su música.
- Era lo mínimo
que se podía hacer en su memoria. En cuanto a lo referente a dar a conocer su
obra más que un trabajo puede considerarse como un deleite, y ya hace meses que
importantes musicólogos han tomado el relevo. Pero todavía no se ha alcanzado
el éxito que la empresa merece, la música culta contemporánea está aún muy poco
reconocida y considerada en nuestro país, aunque se van dando grandes pasos por
conseguirlo, y es mucho el esfuerzo que se está haciendo por ello desde el
Gobierno. Pero no es una labor fácil, como no lo es ninguna de las metas que
nos proponemos conseguir, podríamos decir que hemos partido de cero, como en
tantas cuestiones, y son muchas las zancadillas que desde todos los lados se
nos ponen…
Como veía que
sus explicaciones volvían a convertirse en un discurso político me apresuré a
preguntar:
- ¿Cómo se le
ocurrió invitar también a Thérèse al homenaje?, por aquellas fechas ya no
tenían ninguno de ustedes una relación cordial con ella.
- Tal vez fue un
ramalazo del romanticismo trasnochado de nuestro amigo Alfonso, pues fue él
quien tuvo la peregrina idea y quien nos convenció a los demás. En parte tenía
razón en sus conclusiones al respecto, había que olvidar pequeñas rencillas y
estar todos juntos y unidos en aquellos momentos difíciles, todos los que le
habíamos tratado y compartido con él los años más hermosos de la juventud
teníamos igual derecho a darle nuestro sentido adiós.
- Fue una pena
que en el último momento les desbaratara tan hermosa y sentimental empresa una
loca y estúpida algarada anacrónica.
- El homenaje se
celebró a pesar de todo, claro que sólo acudimos los amigos más íntimos y
estuvo un poco deslucido por la tensión del momento y la falta de público. Pero
lo más importante es que se rompiera una lanza ya a favor de sus creaciones, y
que se diera a conocer el disco con algunas de sus obras para que la sublime
música de nuestro amigo no cayera en el pozo del olvido. Otro error de la
novelista es pretender sentar el acta de defunción de la relación entre todos nosotros
con motivo de aquel acto, pues el resto de los amigos volvimos a estar juntos y
unidos con motivo de la gran manifestación de adhesión a la democracia que se
celebró a los pocos días. Hubiera sido un final más hermoso situar la
conclusión de su libro en aquel precioso evento, pero ella ya no estaba con
nosotros para poder dar testimonio de lo que pasó, pues partió aquella misma
noche muy asustada. Era evidente que nuestros caminos, el de ella y el del
resto del grupo, se habían bifurcado por completo.
- En cierto modo
el que ustedes permanezcan impasibles homenajeando a su amigo fallecido
mientras todo el país andaba desconcertado tiene un sentido muy bello, de
compromiso con el Arte antes que estar al albur de las diferentes
eventualidades -hice una digresión que me alejaba del tema.
- Pero un poco
provinciano, fue mucho más universalista nuestra otra actitud de manifestarnos
junto con el pueblo.
- Como
extranjera era muy normal que tuviera miedo y no comprendiera nada de aquello,
muchos nativos también estábamos pensando que sufríamos alucinaciones -regrese
al tema.
- En ella y en
otros muchos forasteros no deja de ser una falta de confianza en el recto
sentido común de la mayoría de nuestros ciudadanos. Poco podían prever que a la
vuelta de unos pocos años formaríamos parte de la misma Comunidad democrática.
Pero ésta es la realidad, y dentro de unos días seremos miembros de pleno
derecho de la OTAN. Espero que no caiga usted en la tentación de hacerme
preguntas referentes al Referéndum.
- Caería con
mayor gusto que Eva cuando mordió la manzana, pero sobre ese tipo de frutas
tienen pleno dominio otros compañeros de la redacción y lo podrían considerar
como un intrusionismo en su campo… aunque -le guiñé un ojo-, ellos tampoco
tendrían por qué enterarse…
- Estoy
convencido de que lo vamos a ganar, y no es una falsa presunción. Tengo todos
los datos al respecto. E indiscreción por indiscreción: ¿qué piensa votar
usted?
- Todavía no lo
sé, y no trato de evadir la respuesta, es un tema que no me ha preocupado
nunca, y es posible que ni me acerque a las urnas.
- Eso no, sería
hacerles un juego a los antidemócratas. A nadie nos ha preocupado nunca
demasiado, pero los hay que siempre hacen lo posible por fastidiar a los demás
y obligan a perder el tiempo a todo el país y a la maquinaria del Estado con
estas cuestiones. Se merecen un fuerte correctivo por ser tan cortos de miras y
tan chinchosos.
- Gente similar
a Thérèse…
- ¡Ja, ja, ja!
-le agradó la comparación-. En efecto, ese tipo de personas a quienes les viene
pintiparado el refrán del perro del hortelano. No volví a tener noticias de
ella hasta que tuvo el “detalle” de enviarme un ejemplar dedicado de su libelo.
Me lleno de indignación en un principio, pero ya sabe que “no hay mayor
desprecio que no crear aprecio”, así que ni me ha molestado en escribirla para
darle mi opinión recriminatoria sobre tan lamentable elucubración… pienso que
no sería mala idea enviarle el ejemplar de su publicación en el que aparezca la
entrevista, para que esté al corriente de mi opinión al respecto. Ustedes
podrían encargarse de ello.
- Con mucho
gusto lo haremos. De cualquier forma es costumbre de la redacción enviársela a
todas las personas que aparecen mencionadas en algún artículo, una especie de
deferencia editorial… Muchas gracias por todas las molestias que le haya podido
ocasionar y por permitirme robarle su precioso tiempo -dije, al tiempo que me
ponía en pie, dando por terminada la entrevista.
- No hay de qué
-me respondió él, levantándose también-. Me ha hecho pasar una velada muy
agradable… -dudó un momento-. Ya sabe, no olvide pasarme lo que redacte antes
de que se vaya a publicar el artículo, por si se desliza algún equívoco. Es muy
importante cuidar los detalles y la imagen…
- No tenga
ningún cuidado que no lo olvidaré.
- La acompañaré
hasta la puerta.
- No se moleste…
- Será un
placer.
- La decoración
de su vivienda es muy hermosa, pero parece un poco pasada de moda, ¿no?, y
perdone si le parece impertinente la apreciación.
- Continúa
perteneciendo a mis padres, y permanece acorde con sus gustos. Aunque se pasan
la mayor parte del tiempo en el campo con mi hermana y su esposo de vez en
cuando pasan una temporada aquí, y les agrada que todo permanezca igual que
siempre.

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